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Edición del DOMINGO 2 de Marzo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Adiós feminismo
Sexos equilibrados
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Texto: Alexis Gómez

El feminismo radical se extinguió. Durante años el activismo de mujeres en todo el mundo buscó conseguir igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Hoy, en cambio, se promulga el equilibrio de géneros, en que las fortalezas de uno son las fortalezas del otro.


El sexo débil desapareció  y el fuerte también. Ellos no son más que ellas. Ellas no son más capaces que ellos. Ellos son chefs, limpian la casa, hacen las compras, cuidan a sus hijos. Muchos poseen a flor de piel una sensibilidad que antes debían ocultar por temor a ser tildados de frágiles.

Ellas gobiernan países, gerencian empresas, conducen tractores, ganan torneos de fisicoculturismo. Pueden ocultar la sensibilidad propia de su género e incluso convertirse en seres tajantemente inflexibles.

Hombres, alumnos, padres, hermanos...  La regla gramatical dicta que los términos generales se escriben en masculino. Para dirigirse a un público mixto se habla en masculino, pues este engloba a ambos sexos. Posiblemente fueron hombres quienes estructuraron el idioma. He ahí la razón de ciertas desigualdades de la lengua.

Este sábado 8 de marzo se celebrará el Día Internacional de la Mujer. Y el día del hombre, ¿cuándo se celebra? preguntarán algunos. La respuesta es sencilla. De los 365 días del año, no es que uno solo sea dedicado a la mujer y los otros 364  a los hombres. Sencillamente es porque ellos nunca tuvieron que salir a las calles a reclamar ser vistos como individuos partícipes de una sociedad con iguales derechos (y obligaciones). Desde su nacimiento fueron tomados en cuenta por las constituciones en el mundo entero. Los derechos de los hombres primaban, mientras los de las mujeres no asomaban en fragmento alguno de ninguna carta magna.

El siglo XXI parece haber dejado atrás aquel periodo de turbulencia e ideologías radicales. Y ya casi no se habla de feminismo ni de un activismo pro lucha en la igualdad de géneros. Decir que en todos los contextos hombres y mujeres son iguales es negar las diferencias físicas de ambos. No son iguales y hoy esas diferencias son las que enriquecen la convivencia de hombres y mujeres, en un equilibrio armónico de fortalezas donde no hay competencia, sino el complemento del uno con el otro.

Las número dos
En la antigua Grecia se empezó una huelga sexual contra los hombres. En la Revolución Francesa, las parisienses marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino. En 1910, la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, como una propuesta de la comunista alemana Clara Zetkin, que fue aprobada por mujeres de 17 países. Así se inició un periodo de luchas por la igualdad, el reconocido feminismo.

Simone de Beauvoir,  novelista francesa, filósofa existencialista y feminista declarada, en 1949 plasmó en su libro El segundo sexo  sus ideas respecto al tema. El segundo sexo (Le Deuxième Sexe) es considerada una de las obras más relevantes del siglo XX. Su autora comenzó a escribirlo cuando reflexionó sobre lo que había significado para ella el ser mujer. La teoría principal de Beauvoir era que lo que entendemos por mujer (coqueta, frívola, caprichosa, salvaje o sumisa, obediente, cariñosa) era un producto  construido socialmente. Muchas de sus características no les venían dadas de su genética, sino de cómo habían sido educadas. La frase que resumía la teoría de la escritora era:  “No se nace mujer, se llega a serlo”.

Pedir permiso
En Ecuador, la abogada Anunzziatta Valdez tenía 25 años cuando se alistó en las filas del activismo feminista. En las décadas del sesenta y del setenta, las ecuatorianas no podían denunciar los maltratos de que eran víctimas. Dependían completamente de sus esposos y hasta para salir del país necesitaban la firma de ellos. Los años noventa  permitieron igualdad de género en nuestra Constitución. Sin embargo, según Valdez, aún existe una cultura arraigada de discriminación.

“Lamentablemente el término feminismo ha sido tergiversado. Claro que hombres y mujeres somos diferentes, pero eso no debe hacernos sentir menos que ellos. Empecé en el activismo desde muy joven porque tuve la convicción de que los maltratos a la mujer eran injustos. Al principio mis padres se opusieron, pensaban que nada iba a cambiar, que todo seguiría igual, pero las cosas sí cambiaron”.

Ahora esta abogada promulga el equilibrio de géneros. Que las funciones tradicionalmente impuestas a las mujeres sean compartidas con los hombres. Que ya no existan rivalidades ni competencias. Para Valdez, compartir su rol de madre, profesional y ama de casa con su esposo fue un proceso difícil, no obstante, “con mucho amor” lo logró. “Si ella amamanta al hijo, él debe ayudar en el resto de labores. Nosotras tenemos la facultad de hacer varias cosas a la vez, mas eso   no quiere decir que no necesitemos ayuda”.

Lucía Freire es una orientadora familiar que procura hablar siempre a sus pacientes acerca de la igualdad de géneros. “El esposo no es más que la esposa, el hijo  no es más que la hija. Todo es cuestión de equilibrio en una sociedad donde hombres y mujeres se complementan. La debilidad de él se convierte en la fortaleza de ella. Lo que a ella le atemoriza, a él lo vuelve más fuerte. Hoy las  familias y las empresas triunfan bajo las ópticas masculinas y femeninas. La sagacidad del hombre, la intuición de la mujer, la peculiar sensibilidad de ellos, la función multifacética de ellas”.

Hogares educadores
Para el sociólogo Roberto Vélez Montesdeoca, no existe sexo fuerte ni sexo débil, pues el éxito se mide por las competencias de cada uno, independiente del sexo. Si en una empresa    el hombre es más capaz para un determinado cargo, es justo que a él lo asciendan, pero si es la mujer la más capacitada, ella es la mejor opción.  Aquí se mide la capacidad y no el sexo del candidato.

Según Vélez, aún las sociedades latinas son machistas debido a las madres sobreprotectoras. “Si todavía existen jóvenes machistas es por la crianza que recibieron desde pequeños. En Ecuador, aproximadamente el 30% de las parejas recién casadas comparten las labores del hogar. El resto, en cambio, reproduce el método antiguo. Hoy está de moda que ellos aprendan a cocinar, sin embargo, luego de hacerlo  muchos son incapaces de lavar los platos o limpiar la cocina. Prefieren esperar a que sus esposas o  sus madres limpien lo que ellos ensuciaron. Si la madre sobreprotege al hijo varón y no le enseña a ayudarle en la casa,  de grande será un hombre machista. Pensará que realizar ciertas labores le quitará hombría. No comprenderá que es mejor convivir en un equilibrio armónico entre hombres y mujeres”.

Fuente: www.edufuturo.com, www.minsa.gob.pe


Aún las sociedades latinas son machistas debido a las madres sobreprotectoras. Si todavía existen jóvenes machistas es por la crianza que recibieron desde pequeños.
Roberto Vélez
Montesdeoca


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