El diálogo es vital para saber cuándo ceder en la pareja, lo cual suele asociarse a sacrificios por el otro. Pero tal posición debería ser una estrategia común hacia el bien de ambos.
Nicolás y Valeria tienen siete años de matrimonio y acuden a terapia de parejas porque últimamente han empezado a discutir acaloradamente delante de sus dos hijos.
Al casarse, ambos acordaron que cuando él terminara su carrera ella podría continuar con la suya. La decisión era por cuestiones económicas. Pero ya él se graduó hace tres años y aún no se cumple la segunda parte del compromiso.
Valeria siente que ella ha cedido en todo y que él no lo reconoce. Nicolás cree que sí aprecia su apoyo, pero que ella siempre se lo saca en cara en medio de un ambiente de reclamos y falta de felicidad.
Renuncias y justicia
El problema es que ambos se comprometieron en un proyecto que no se ha cumplido por falta de motivación. Todo proyecto a largo plazo conlleva riesgos, replanteamientos y renuncias, pero también debe ser equitativo y justo.
Ceder por el bien de la familia es positivo, pero debe haber un equilibrio. Si una sola lo hace, hablamos más de sacrificio personal.
Aquí el diálogo claro y sincero marca la diferencia entre la felicidad y el resentimiento. Diálogo antes de las decisiones y también al darle seguimiento a los logros conseguidos por la pareja al tomar el camino elegido.
Marcelo y Verónica son otra pareja joven que ven su matrimonio como un proyecto común. Él es militar y al casarse sabían que no iban a vivir siempre en la misma ciudad: hasta hoy se han mudado tres veces. Ella extraña a sus padres, pero el haber puesto en primer lugar a la pareja ayudó a que todo marchara bien en su hogar. Pero ahora el hijo mayor comenzará la escuela y necesitan nuevos objetivos.
Verónica quiere que su esposo pida el cambio a su ciudad natal para que su hijo estudie en un mejor centro educativo. Marcelo cree que esa decisión le impediría seguir creciendo en su carrera, por lo que propone enviarlo con los abuelos maternos en época de clases. Verónica se opone porque quiere tener a sus hijos cerca.
Ambos necesitan ceder un poco. Verónica tiene razón en cuanto a desear que su hijo reciba una buena educación, pero el punto de Marcelo en cuanto a su carrera también es válido. Por el bienestar de la familia hay que conciliar sus posturas sin que ninguno sienta que pierde, sino que todos mejoran.
Cambio de metas
Así como planificaron estos primeros ocho años como pareja, pueden proyectarse a futuro de manera positiva. Para ello podría convenir darle a Marcelo un tiempo para que arregle su situación laboral; quizás dos años. Hasta mientras su hijo puede estudiar en un plantel cerca de sus padres, lo cual beneficiaría su bienestar emocional. Luego, la familia podría mudarse a un lugar definitivo, preferiblemente donde Verónica desea.
Todos estos planteamientos son posibles cuando la pareja acepta decidir nuevas metas para mantener la armonía en la familia. En esta decisión resulta vital reconocer que los padres brindan la real educación a los hijos, mientras que las escuelas dan instrucción. Los padres inculcan los valores.
Ambas parejas tuvieron una misma idea positiva al plantearse el matrimonio como un proyecto, comprometiéndose en un plan a futuro. Pero al incumplirlo, la primera creó resentimientos que ahora desea resolver con ayuda profe-sional por su bien y el de los hijos.
Los vástagos también son un motivo para que la segunda pareja busque cambiar su situación con orientación profesional.
Todo matrimonio debería analizar sus metas individuales, como pareja y como familia. No pueden excluir unas de otras. En pareja debe primar la colaboración y no el egoísmo. Si nuestro cónyuge crece profesionalmente, es beneficioso para todos. Si nuestros hijos crecen emocionalmente, es lo mejor para la familia. Hay que organizar las prioridades y prepararnos para ceder en lo menos importante. No es útil discutir por el mismo tema por largo tiempo; hay que solucionar los conflictos porque agotan emocionalmente, desgastan y desmotivan a cualquier pareja.
Una orientación profesional adecuada y a tiempo puede ayudar mucho a que la pareja cumpla sus proyectos. (M.P.)
Asesoría: Cecilia Chávez, psicóloga clínica, orientación familiar y de parejas, cecilia@chavezbowen.com.