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Edición del DOMINGO 2 de Marzo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Gabriela Sommerfeld , el ama de casa que alzó vuelo
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Gabriela Sommerfeld tiene 36 años y dirige Aerogal desde hace tres. Se convirtió en la primera mujer en ocupar ese cargo.
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La presidenta de Aerogal, la única mujer que ocupa ese puesto en la aviación local, no cree en los géneros sino en la preparación.


Ni feminista empedernida ni machista no declarada. Gabriela Sommerfeld Rosero, la presidenta ejecutiva de Aerogal y la única mujer en ocupar este cargo en la aviación ecuatoriana, no cree en las posiciones radicales ni en la guerra de géneros. Tampoco en esa igualdad casi impuesta que se promueve desde ambos bandos.

Más bien esta máster en administración de negocios le apuesta al respeto mutuo entre géneros y a la búsqueda de un complemento, teniendo claro que hombres y mujeres son diferentes y piensan diferente. “No es bueno ser radicales ni disminuir al otro. Es bueno ser equilibrado. Se puede encontrar una riqueza al mezclar a los dos géneros y respetar las ideas. Se pueden conseguir muchos logros a nivel empresarial”.

¿La clave del éxito en un mundo profesional dirigido en su mayoría por hombres? Gabriela Sommerfeld no se atreve a señalarlo como tal, pero sí asegura que en cualquier área y sin distinción de sexo cada persona cosecha lo que siembra. “Si uno entrega un poco de irrespeto porque le considera inferior al otro género, pues es exactamente lo que va a recibir. Uno tiene que dar lo que quiere recibir”.

Esa premisa le ha ayudado a no tener desplantes ni experiencias machistas en los tres años que lleva al frente de la compañía. Que hasta ahora nadie ha confundido suavidad con debilidad, dice, y que, por el contrario, ha recibido reconocimientos de los hombres.

“Una vez estuvimos en una reunión de toda la industria de las aerolíneas y uno de los presidentes en frente de todos dijo: Tenía que ser una mujer la que nos reúna a todas las aerolíneas en una mesa”.

Por iniciativa de ella se formó la Asociación de Empresas Nacionales de Aviación (Adena), de la cual también es presidenta por decisión unánime de los hombres que dirigen las aerolíneas locales y con los que se sienta a definir estrategias que beneficien al sector.

La aviación sigue siendo aún en pleno siglo XXI un campo dirigido por hombres. Aunque las áreas comercial y de marketing están lideradas por mujeres, las de operaciones, mecánica, mantenimiento, tripulación y las empresas como tal continúan en manos del sexo masculino. Ella lo reconoce, pero considera que “muchas mujeres podrían ocupar estos cargos” porque no implican funciones diferentes a las de cualquier otro campo de negocios.

Es que los tiempos cambiaron. El feminismo y el machismo radical están quedando atrás y hoy el rol de la mujer es tan amplio como la mujer lo permita, dice. 

Su caso es una muestra clara. Antes de llegar a Aerogal, esta quiteña de 36 años era mamá a tiempo completo. Estuvo diez años dedicada al cuidado de sus hijos, su familia y su hogar. “Cuando ellos crecieron y no pasaban en la casa decidí hacer la maestría para incorporarme al mundo laboral y ahí es cuando ingresé a la aviación”.

Fue en el 2002. Empezó como jefa de publicidad, luego asumió la gerencia de mercadeo y ventas y en el 2005 la presidencia ejecutiva.

Hasta entonces, las cabezas habían sido hombres. El logro, dice, no fue cuestión de género sino de preparación. “El conocimiento que cada persona tiene es lo que le puede hacer más capaz para competir en un mundo de negocios. Depende de su proactividad, su actitud frente a la vida y a los retos. Eso es lo que lo va a hacer más o menos, no ser hombre o mujer”.

No hace alarde de su cargo ni de que es quien lleva los pantalones en la empresa, más bien asegura que se siente “mimada” entre tantos varones y que ha sido una tarea fácil trabajar con ellos.

Por eso tampoco le molesta que se cree un día para los hombres, en nombre de ese entendido equilibrio de géneros. Gabriela Sommerferld no reniega de las fechas conmemorativas. Dice que hacen la vida más llevadera y reconocen la importancia que cada celebrado (sea mamá, papá, niño) tiene para la sociedad.

También cree en los cambios que pueden generar las mujeres y asegura que si esa marcha que instituyó el Día de la Mujer logró que fuera más reconocida, valorada y que se ampliara su rol, pues valió la pena haberla hecho.

El límite ahora es el cielo. Y para ella literalmente es así. Quiere seguir volando alto y cumplir un sueño dentro de la aviación: que Aerogal sea la primera aerolínea ecuatoriana en cruzar el Atlántico.

Su realización está ligada también a su hogar, pero reconoce que no puede tener todo a la vez. “Hay que hacer sacrificios y el mío es sacrificar mi hogar por otro, en el que tengo 750 hijos”. (K.V.).

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