Pareciera que fueron una premonición las palabras que el curador cubano de la muestra, Gerardo Mosquera, pronunció hace pocas semanas durante la presentación de la obra denominada Estados de intercambio: artistas cubanos.
“Todos estamos deseosos por un cambio. Han sido 50 años de Castro. Está enfermo y la gente quiere cambio. Ya no puedo esperar por verlo, pero la gente joven, ellos sí no pueden esperar; por eso están saliendo al extranjero para expresar su arte con libertad”, expresó Mosquera.
Bajo una invitación del Institute of Visual Arts (Iniva) y el Art Council de Inglaterra, seis artistas cubanos –Iván Capote, Jeanette Chávez, Wilfrido Prieto, Yoan Capote, Lázaro Saavedra y Diana Fonseca– representan la realidad extraoficial de la Cuba de Castro justo antes de su retiro del poder.
Tal vez dentro de poco la muestra será un registro de lo que fue la isla, la cara de lo que el gobierno de Fidel no quiso promocionar. La exhibición explora la vida diaria, el trabajo ilegal que toman los cubanos para cubrir los insuficien-tes salarios, el constante intercambio de ideas; mejor explicado en palabras de su curador, “el lado extraoficial de la realidad combinado con el oficial socialismo de Cuba”.
En los años noventa fue más fácil tener acceso a un equipo de video y el medio se volvió popular. No solo era autosuficiente, sino también de bajo costo. A menudo la obra en video se caracteriza por su básica estética; “el video arte no se exhibe con frecuencia en las galerías por ser un áspero registro de la realidad cubana”, expresa Marilyn Machado, una crítica de arte.
Sin embargo, se corre la voz y la obra aparece en galerías “espontáneas”, fuera del circuito oficial.
Estas obras no pudieron ser exhibidas en Cuba. Mientras el gobierno aparenta apoyar la escena de arte incluyendo la Bienal de La Habana que nació en 1984, son ahora los lados extraoficiales de la bienal los más interesantes.
En los últimos 25 años los artistas cubanos han sido disidentes y artistas ocultos que han sido censurados por el Estado. No obstante, los artistas se han sentido atraídos por el dinero de las ventas en el extranjero y muchos expertos recomiendan comprar arte cubano como una inversión a futuro.
En los ochenta el arte se volvió más crítico, la acción del gobierno fue represiva y el éxodo de artistas aumentó. “Hoy muchos artistas viven en el exilio”, dice Mosquera.
“Mientras más artistas abandonen la isla más se desenmascaran los mitos románticos de Cuba, y las realidades que el gobierno no quiere observar se transformarán en manifestaciones de arte”, informó el diario Financial Times de Londres.
Yoan Capote
El complejo sistema de intercambio económico queda condensado en la obra Dinero Bilingüe (2002), de Yoan Capote, en la cual una moneda de un peso cubano se incrusta con una moneda de 25 centavos estadounidenses, volviendo a ambas inservibles. Con una sutil torcedura, las monedas fusionan las inscripciones de cada una: Liberty y Patria o muerte. El eslogan final creado por el artista dice Lib/Muerte.
Isla (2006-7) representa el océano que separa a Cuba del resto del mundo. La obra sugiere el deseo de los cubanos de huir de la isla, sin importar lo arriesgado que pueda ser cruzar el mar hasta Florida. Está hecho en lienzo, con anzuelos, clavos, olas pintadas en óleo y sangre.
Wilfredo Prieto
En la instalación Speech (1999, foto izquierda), de Wilfredo Prieto (foto derecha), se observan rollos de papel higiénico hechos del periódico Granma, el rotativo oficial de Cuba. Al respecto, los editores de la muestra refieren: “Los medios cubanos están estrictamente controlados por el gobierno. Los periodistas tienen que operar dentro de los límites de las leyes que prohíben la propaganda contra el gobierno
y el insulto contra los funcionarios del Estado, que conllevan penas hasta de tres años en prisión”.
One million dollars (2005), también de Prieto, refleja con humor una fantasía de riqueza ilimitada al crear una ilusión de que un único dólar se reproduce al infinito.
Iván Capote
Muestra una actitud ambigua con respecto a la fiabilidad de las crónicas de la historia. Historia (2001) es una escultura mecánica sujeta a una manecilla que da vueltas y un borrador de fieltro sujeto a otra. Mientras que una manecilla marca el vidrio, la otra la borra inmediatamente, sugiriendo que no han sido aprendidas las lecciones de la vida.
Jeanette Chávez
En el video-performance Autocensura (2006), de Jeanette Chávez (en ambas fotos), la artista se amarra la lengua con un hilo siguiendo un proceso doloroso y cierra los labios volviendo invisible su silencio autoinfligido.
Chávez, con solo 27 años, es la artista más joven del grupo; aún estudia en la Escuela de Arte de La Habana y el hecho de que sea su primer viaje fuera de la isla vuelve su trabajo más conmovedor.
Diana Fonseca
La elusiva percepción de las divisas es clave en el video Pasatiempo (Dinero) (2005), de Diana Fonseca (foto centro), en las que dos monedas de un peso se esfuman de pronto en las manos de la artista. Pero el deseo de salir de Cuba es una temática recurrente en Fonseca. En su obra también llamada Pasatiempo, la artista cose perfectos dibujos de aviones, botes, la torre Eiffel en la palma de su mano.
Lázaro Saavedra
En animaciones de videos con fréjoles rojos, La gloria borra la memoria y El que no sabe es como el que no ve (2006), Lázaro Saavedra (foto derecha) expresa las tensiones entre las instituciones oficiales y las experiencias reales de los cubanos. El pueblo de Cuba lo representa controlado en el grupo fréjoles, si un fréjol se separa del ordenado grupo lo aniquilan en el paredón. Desde el momento en que el video llegó a la isla se convirtió en un medio alternativo de comunicación que les dio a los artistas un nuevo medio de libertad creativo, redefiniendo los términos de la relación entre el arte y las entidades de Cuba.