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Salud y desastres |
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Nuestro planeta está sujeto a pequeñas y grandes calamidades naturales, de las cuales no se libra nuestro país. Terremotos, erupciones volcánicas e inundaciones, ocasionan lo mismo gravísimos daños materiales cuanto afectan la salud y vida de los seres humanos.
Si bien muchos de los desastres son imprevisibles, puede no obstante preverse que otros ocurrirán, aunque en un tiempo indefinible: así, el fenómeno El Niño se produce cada cierto número de años que, hoy por hoy, nadie puede determinar a ciencia cierta.
Frente a este panorama mundial la ONU ha tomado varias provisiones y, en cuanto a la salud, la Organización Mundial de la Salud y sus organizaciones regionales han iniciado una ‘Campaña mundial por la Reducción de los Efectos de Desastres’.
En una línea afín, el Gobierno del Ecuador, a través del Ministerio de Salud, y con la colaboración de la Organización Panamericana de la Salud, han formulado ya el plan respectivo y la Política Nacional de Hospitales Seguros, iniciativas que fueron presentadas al público, días atrás, por la ministra del ramo, doctora Caroline Chang. El objetivo fundamental de estas iniciativas es precautelar la salud y la vida de la población ante los estragos causados por la naturaleza. Con este fin, se advierte la necesidad de contar en los hospitales con personal debidamente preparado para asumir tareas urgentes, en condiciones tales que el personal mismo sobreviva a la emergencia. Al respecto, se considera indispensable reducir la vulnerabilidad de los hospitales y más unidades de salud, al tiempo que se delinean las formas de conducción y coordinación con las demás entidades públicas y privadas que, necesariamente, deben colaborar en las múltiples acciones, como transporte, provisión de alimentos, logística y tantas más. Por fin, se resalta la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta de las unidades operativas frente a los desastres. Para la construcción de hospitales se propugna, entre otras medidas, establecer un Código de normas, como ya rige un código civil para asegurar la construcción de edificios antisísmicos. En cuanto a los hospitales existentes, se recalca la necesidad de formular un plan de mejoramiento físico tanto de las estructuras cuanto de las instalaciones, con la finalidad de que resistan a varios tipos de calamidades.
A este respecto valga mencionar que, por desgracia, nuestros hospitales fueron construidos sin tomar en cuenta los embates naturales a los que estarían expuestos. No es mera coincidencia que durante temblores y terremotos los inmuebles más afectados, aquí y en otros países, hayan sido los edificios de gobierno. Pocos años atrás, cuando un temblor que sacudió a la ciudad de Esmeraldas, el que más sufrió fue el edificio de cuatro pisos de un colegio frente al parque principal, que colapsó totalmente. También para estos edificios deberían preverse medidas, como las que está tomando el Ministerio de Salud para sus hospitales.
Así pues, plausible las iniciativas, proyectos y programas del Ministerio, pero serán trascendentes si tienen continuidad a lo largo de años y de cambios de gobierno. |
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| Adolfo Ruiz |
Nuestra invitado | |
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