El senador Barack Obama había congregado a grandes multitudes que lo aclamaban en Ohio y Texas antes de las elecciones primarias de las últimas semanas.
Aun así, no contó con los sufragios suficientes cuando los electores finalmente emitieron su voto, como le ocurrió en New Hampshire a principios de enero. Ahora, su desafío se ha convertido en asegurarles a simpatizantes y líderes partidarios que comenzaron a cerrar filas detrás de su persona que es capaz de absorber las lecciones de sus derrotas.
Al día siguiente de las dos importantes elecciones primarias, Obama dijo que pretendía empezar a confrontar a la senadora Hillary Rodham Clinton de forma más enérgica y, como para demostrarlo, sus colaboradores de campaña exhortaron de inmediato a la señora Clinton a difundir su declaración jurada de impuestos 2006, así como papeles de sus años como primera dama, que el principal estratega de Obama, David Axelrod, calificó como “ocultos en la biblioteca Clinton”.
“Ella instaló la imagen de que fue cuidadosamente inspeccionada, en oposición a mí” dijo Obama.
“Me parece que es importante analizar esa frase”.
En el último año de campaña para convertirse en el candidato a presidente del Partido Demócrata, Obama intentó endurecer su enfoque. Se mostró dispuesto a criticar a la señora Clinton y luego se arrepintió.
El problema para Obama es que se armó una imagen de campaña como el hombre de la esperanza, como un inspirado orador joven capaz de construir puentes que unan divisiones ideológicas y de evitar los ataques personales de las campañas típicas.
Ahora, si comienza a usar tácticas políticas más sucias, corre el riesgo de ensuciar esa imagen. De todos modos, sus asesores sostienen que tiene pocas opciones.
Obama comenzó también a cuestionar el argumento de Hillary Clinton de que ella es experimentada en política exterior. “¿Qué es exactamente esa experiencia que dice tener?” se preguntó el miércoles. “Sé que ella habla de haber visitado 80 países.
No queda claro. ¿Estaba negociando tratados o acuerdos o estaba manejando crisis durante ese período?” “Mi impresión es que la respuesta a esta pregunta es negativa”.
Por el otro lado, los colaboradores de Hillary están planificando también estrategias políticas y publicitarias para los meses que quedan antes de la Convención Nacional Demócrata, que se celebrará en Denver en agosto próximo, en donde se designará formalmente al candidato del partido.
Pero por encima de toda esta conmoción hay algunos números fríos: en el proceso de selección realizado hasta el momento, el senador Obama acumuló cerca de 90 delegados más, aproximadamente, que la senadora Clinton.
Vencer su liderazgo a esta altura será difícil, aunque no imposible desde el punto de vista técnico. Por ello es que, en gran medida, la estrategia Clinton consiste simplemente en permanecer en carrera y confiar en que podrá reunir la mayor cantidad de delegados en las elecciones de Estados restantes.
A medida que aumentaba el ímpetu de Obama, con su seguidilla de éxitos en las contiendas de los distintos Estados, también aumentaba su éxito en la tarea de ganar el apoyo de los denominados “súper delegados”, los líderes partidarios y funcionarios electos que emiten votos en la convención nacional por uno u otro candidato (a diferencia de los delegados que son elegidos a través de las primarias y están vinculados a uno u otro candidato).
Ahora, los colaboradores de Hillary están exhortando a los súper delegados a esperar a ver cómo les va a los candidatos con los votantes en Pensilvania.
Al margen de las señales alentadoras, Obama perdió por amplio margen tanto en Texas como en Ohio la semana pasada.
Ahora parece que adoptará una postura más dura, al menos porque vio lo exitosas que resultaban estas tácticas en su persona. Cuando la campaña de Clinton atacó en múltiples frentes, Obama pareció estar a la defensiva por momentos y en otros se dirigió a su público en lugar de unirse a él.
“No hubo una única bala mágica que lo hiriera. Fueron una serie de balas”, explicó Hank Sheinkopf, un asesor demócrata. “Ella logró disminuir su carisma y hacer que los votantes volvieran a la realidad”.