“¿Podemos mirar tu mochila?” Ana Homayoun repite esa pregunta incontables veces al día. No, no revisa a los pasajeros de avión ni trabaja de guardia de seguridad en una arena de basquetbol.
Homayoun es tutora. Ayuda a los adolescentes en materias como matemáticas y ciencias, pero particularmente se especializa en enseñarles a los muchachos cómo volverse más organizados.
En su acogedora oficina en Los Altos, acaudalado suburbio al sur de San Francisco, le pidió una tarde a John Ferrari, de catorce años, que revisara el montón de papeles que sacó de su mochila. Los clasificó, colocándolos en montones separados —escritura, ortografía, vocabulario, exámenes— para darle orden a su carpeta.
En vista de que las niñas tienen mejor desempeño que los muchachos hoy en día en las escuelas y universidades de Estados Unidos, los educadores se han enfrascado en una discusión sobre si existe una crisis en la educación a los varones. Algunos sugieren que hay una necesidad de más escuelas de un solo sexo, más modelos a seguir masculinos o nuevas técnicas de enseñanza. Otros experimentan con cambios físicos en los salones de clase que animan a los muchachos a moverse de un lado a otro, en vez de tratar de anclarlos a sus asientos.
Pero mientras discuten, los tutores y los consejeros universitarios han entrado al ruedo y cobran hasta 100 dólares por hora para ayudar a los jóvenes.
Los tutores dicen que su principal enfoque son las habilidades organizacionales porque, en general, los muchachos parecen tener más dificultades para organizarse y realizar múltiples tareas que las niñas.
Así, consejeros privados en lugares tan diversos como Chicago, Nueva York, Sarasota, Florida y Bennington, Vermont, han ideado sistemas elaborados: desde calendarios de cuatro meses y organizados por colores, que marcan docenas de fechas de entrega de tareas, hasta cajas con tarjetas de archivero, que los estudiantes deben llevar consigo a cada sesión.
Algunos educadores piensan que los tutores están en el camino correcto. “Los muchachos simplemente no parecen desarrollar a temprana edad las habilidades que tienen que ver con la organización”, dijo Judith Kleinfeld, catedrática de psicología en la Universidad de Alaska y fundadora del Proyecto Muchachos, coalición de investigadores, educadores y padres para abordar los problemas que enfrentan los chicos.