Como en el 2004, el fin de esta última campaña estuvo marcada por un nuevo atentado.
Los españoles van hoy a las urnas bajo la conmoción causada por el asesinato del ex concejal socialista Isaías Carrasco a manos del grupo vasco ETA.
El presidente del gobierno y candidato socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, tiene como principal rival al líder conservador Mariano Rajoy.
Los analistas se preguntan si el atentado puede repercutir en los resultados a favor del Partido Socialista (PSOE), al que pertenecía la víctima, o bien en el Partido Popular (PP) de Rajoy, partidario de la línea más dura con ETA.
Hace cuatro años fueron las bombas del fanatismo islámico las que reventaron el corazón de Madrid con un saldo de 191 muertos y 1.857 heridas.
“Los terroristas han querido interferir en la voluntad de los ciudadanos”, sentenció el presidente del Gobierno y candidato socialista a la reelección, José Luis Rodríguez Zapatero.
José María Calleja, periodista y analista, no cree que la acción de los etarras “altere el resultado (los sondeos dan como ganador a Rodríguez Zapatero con 42,9%, frente al 38,8% de Mariano Rajoy), pero sí puede alentar a una alta participación del electorado. Abstenerse significaría dar pie a los terroristas”, acota.
La estrategia que se adopte en la lucha contra el terrorismo será uno de los desafíos del Ejecutivo que resulte de estos comicios precedidos por un frustrado proceso de paz con la banda vasca.
El atentado del 11 de marzo de 2004, a tres días de las elecciones generales, provocó, en opinión de Esther Jaén, coautora del libro Zapatero al rojo, “que el PSOE, un partido que no estaba listo para gobernar, asuma el poder y que otro partido, el Partido Popular (PP) que no estaba preparado para perder, termine en la oposición”. La frase sintetiza a la perfección la historia de este periodo legislativo marcado por la tensión política entre ambas fuerzas.
Los 35’072.209 ciudadanos llamados hoy a votar deberán decantarse por la España progresista y laica que proclama José Luis Rodríguez Zapatero o la España centralista y más conservadora del líder del PP, Mariano Rajoy. Para el primero, estas elecciones supondrán un plebiscito a su gestión que incluye, entre otras medidas, la retirada de las tropas de Iraq, la regularización de 691.655 inmigrantes, el divorcio express y la aprobación del matrimonio homosexual.
El cambio en el ciclo económico marcará la hoja de ruta del próximo Jefe de Estado. Un crecimiento a menor ritmo, el fin del boom inmobiliario y la destrucción del empleo en la construcción obligará a emprender medidas para incrementar la productividad.
A finalizar febrero, el número de personas en el paro ascendió a los 2’315.331. Asprima, la patronal de las empresas inmobiliarias, calcula que pudieran sumarse un millón más en el 2008. Un buen número de ellos serán inmigrantes y sindicatos como Comisiones Obreras temen que se agrave la situación cuando la tendencia infecte a otros sectores como el de servicios.
Si los socialistas revalidan su presencia al frente del Ejecutivo, las mayores polémicas girarán en torno a la relación Estado-Iglesia. La España laica de Rodríguez Zapatero no gusta a la cúpula episcopal que lo ha acusado de conducir con sus medidas “a la disolución de la democracia”.
Detalles
Final de la campaña
ETA
La banda vasca ETA no quiso permanecer ajena al final de la campaña electoral e irrumpió matando, el viernes pasado, a un ex concejal del PSOE en Mondragón.
Debilidad
Lo hizo, pese a estar en uno de los momentos de mayor debilidad por el acoso policial (432 etarras detenidos).