Los grupos parroquiales reciben capacitación del sacerdote para la romería.
Para los habitantes de la parroquia Cristo del Consuelo (Lizardo García y la A) que acuden religiosamente al santuario que lleva el nombre del barrio es toda una novedad reunirse durante una semana, en asamblea, para hacer un plan anual de actividades para la iglesia que incluye la programación de lo que será la gran procesión que se realiza cada año en Viernes Santo.
Que los feligreses participen en un cronograma de eventos para todo el año es una innovación del párroco recién nombrado por la Arquidiócesis de Guayaquil para dirigir el templo, el sacerdote de nacionalidad colombiana Miguel Duarte Camargo, de 62 años.
Él convocó a los fieles desde el lunes 25 hasta el viernes 29 de febrero pasado para tratar asuntos internos de la iglesia y hacerlos partícipes de algunos cambios.
El párroco llegó a Guayaquil el 3 de febrero, después de 19 años de haber dirigido la iglesia Espíritu Santo (1987 y 1989). Ese año fue transferido a Nuestra Señora de la Esperanza de Piedecuesta (Santander, Colombia) por orden de la comunidad claretiana de Colombia Oriental y Ecuador. “Monseñor Antonio Arregui me posesionó aun sin conocerme”, confiesa.
Estar al frente de una de las procesiones religiosas más grandes y que es esperada con gran expectativa por miles de católicos de Guayaquil, no lo asusta. De hecho, en su “currículum” está el haber participado en la organización de una romería de 60 mil personas en Ciudad Bolívar, Bogotá. “Era el año 2005. Empezó a las 05:30 y concluyó a las 12:30”, recuerda Duarte, de mirada analítica y voz serena.
La feligresía de la parroquia aún no se familiariza con él, sabe que casi no usa sotana, sino camisetas y jeans, que tiene un espíritu jovial y un discurso “profundo” que “llega con sus mensajes”. Algunos han aprendido a tratarlo: “Para él las cosas son blanco o negro. No hay término medio”, dice Diana Villafuerte, secretaria del templo.
El barrio
La procesión del Cristo del Consuelo nació en un barrio en cuyas calles se expendía queroseno y carbón para cocinar, dice Jorge Abad, de 72 años, 48 de los cuales ha servido a la parroquia. “Éramos conocidos como el barrio de los negritos, porque vinieron muchas invasiones de los sectores conocidos como Chicago y Cristóbal Colón. Las casitas eran de madera y caña”, refiere.
Ahora las viviendas son de cemento, con problemas invernales por la acumulación de basura en las alcantarillas.
También aumentaron los delitos. Según reportes de la Policía, el mes pasado robaron en siete casas, cuatro más que en enero. “Vivir por la iglesia es más seguro porque hay un retén, pero más hacia el estero es peligroso”, dice Abad. Él vive en Nicolás Segovia y la D, una vivienda que la ganó en un sorteo en 1961, promovido por los sacerdotes claretianos Ángel María Canals y Gerardo Villegas.
La procesión es recordada especialmente por la participación de este último sacerdote (falleció en mayo del año pasado), quien la dirigió por varios años. Abad también es testigo del trabajo que realizan el sacerdote Duarte con los once grupos parroquiales para la organización del evento.
También los Misioneros del Cristo del Consuelo (antes llamados Caballeros), los cursillistas, la comunidad afro, los catequistas, la Legión de María, entre otros, se han reunido con la curia y los párrocos claretianos Miguel Duarte, Antonio Buendía y José Ospina (quien fue sacerdote del Cristo del Consuelo por seis años), los padres Hernán Torres y Guillermo Duarte, del Espíritu Santo, y Alberto Castro, de la Virgen de Guadalupe.
“Los Misioneros del Cristo del Consuelo y la feligresía serán los encargados de adornar la cruz y la carroza”, dice Miguel Palacios, de 55 años, quien por casi 20 ha llevado al Cristo a lo largo de la procesión, que se inicia en el templo y culmina en la parroquia Espíritu Santo, ubicada en Azuay y Leonidas Plaza.
“Pienso que está bien que todos participemos y no solo los grupos parroquiales”, admite; sin embargo, sí cree que la poca experiencia de algunas personas podría arruinar el trabajo que se inicia el miércoles hasta el amanecer del viernes.
“Este es una labor delicada y de mucha responsabilidad, porque vienen peregrinos de diversas partes del país. La colaboración de todos es esencial”, añade Germania Corozo, de la comunidad afro.
Más datos
Misión de los grupos
Trayectoria
La procesión contempla 17 cuadras de recorrido. Se inicia en el Cristo del Consuelo (Lizardo García y la A) y concluye en el Espíritu Santo (Azuay y Leonidas Plaza). En ese sector, los 60 voluntarios de los 10 grupos parroquiales del Espíritu Santo serán los encargados de vigilar el orden a la entrada del templo.
Animadores
Los ocho grupos de la iglesia Virgen de Guadalupe y los voluntarios del Cristo del Consuelo animarán con rezos y cantos todo el trayecto de la procesión. Se repartirán más de 10.000 folletos del rezo del Vía Crucis.