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El fin no justifica los medios |
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Macchiavello no se imaginaría siquiera que su consejo a príncipes europeos de esa época, que fue de Renacimiento para varios países de Europa Occidental, sería acogido no solo por políticos, para los cuales fue recomendado, sino por la generalidad de las personas. Pocas personas reflexionan acerca de la moralidad de este principio; muchas actúan de acuerdo al mismo en diversos ámbitos de la vida personal y social: esos niños y jóvenes que, para obtener buena nota, copian el examen del compañero inteligente y estudioso; esos comerciantes que falsean balanzas en las que se pesa el arroz; esos políticos que compran el voto, o prometen lo que saben que no podrán cumplir, para vencer en una elección; esas personas que se casan más por el interés que por el capital, por ejemplo, con un anciano rico; esos padres que, para obtener dinero, envían a sus hijos no a la escuela, sino a la calle a pedir limosna, no dan importancia al medio utilizado, sino al fin u objetivo que quieren conseguir. El influjo de este mismo principio se observa en niveles sociales más altos: compra de jueces, destrucción de archivos para suprimir pruebas, doble contabilidad, diversas formas de espionaje. ¿Tiene un grupo humano como fin la apertura de un camino vecinal, o que se asfalte una calle destruida en el invierno? Organiza y realiza un paro, u otra “medida de hecho” .
Este principio de que “el fin justifica los medios” se aplica también con efectos más dañinos en la política nacional e internacional. Bastan pocos ejemplos: para conseguir el voto, algunos políticos escogen como medio una educación que atrofie la capacidad de reflexionar, para poder manipular a los ciudadanos. Para apoderarse del petróleo y robustecer la hegemonía, un presidente de Estados Unidos invadió Iraq; con el fin de matar a un guerrillero narcotraficante, el Presidente de Colombia ordena invadir Ecuador. Actualmente numerosas mujeres que tienen como fin evitar el dolor de la maternidad aceptan como medio hasta la muerte del nuevo ser que vive en sus entrañas. Estas medio madres rehúyen pensar que lo que llevan en sus entrañas no es un tumor, sino una persona en formación. Según el principio de que el fin justifica los medios, estos no son buenos o malos en sí mismos, sino de acuerdo al logro del fin.
La invasión a este país milenario no tuvo el éxito que el Presidente de los estadounidenses esperaba y ofrecía, con ignorancia de la historia de este país y sin perspicacia alguna. Si hubiera tenido éxito, la mayoría de los estadounidenses hubiera, no solo aprobado, sino alabado esta invasión.
Al detenernos a reflexionar, descubrimos que este principio es gemelo de la sinrazón de la fuerza. La razón permite descubrir que hay fines buenos y malos, independientemente de medios buenos o malos.
¿Con qué criterio adjetivarlos como buenos o malos? El criterio universal, independiente de credos religiosos, es el respeto de la persona humana, individualmente o socialmente considerada. Fin y medios se han de medir con el derecho ajeno. |
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| James C. McKinley Jr. |
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