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Edición del DOMINGO 16 de Marzo del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Opción italiana muy razonable
Signori en San Marino
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Pasta con champiñones secos y portobello (parpadelle alle tre funghi).
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Texto: Epicuro | epicuro@eluniverso.com

El personal es ágil, efectivo, atento, solo le hace falta sonreír un poco más. En cualquier empresa, la sonrisa deber ser parte del uniforme”.

Cuando se pretende escribir una crítica gastronómica  varios puntos deben ser tomados en cuenta. Uno de los más importantes suele ser la respuesta del público, su aceptación, su veredicto. Por más que busque uno  los eventuales defectos de un plato, alguna deficiencia en el servicio, un restaurante que se llena totalmente resulta siempre respetable.

Estuve en Signori un domingo a la una de la tarde. No había un solo puesto disponible cuando salí a la una y media. Hasta me sentí culpable al ocupar una mesa que otros estaban esperando. Aquello me llevó a almorzar con mayor rapidez. Siempre, además, me siento triste cuando tengo que almorzar en soledad.

Creo que el éxito de Signori es la relación calidad-precio. Si usted ama las pastas, puede tener una planilla sumamente baja, pues los platos oscilan entre 6 y 8 dólares. Opté por parpadelle alle tre funghi (pastas como láminas con champiñones secos y portobello). La porción muy generosa puede calmar el apetito de cualquiera. Antes, probé el spuntino di corvina (tiraditos marinados en limón).

Bebí una cerveza Corona (es clara y liviana). No pedí vino porque proponen botellas enteras de 75 centilitros, lo que no es suficiente ni recomendable. Según el precio, podrían conseguir para su bodega las medias botellas de Montes Alpha o de Cardos, entre otras. Lamenté que no se me haya propuesto desde el inicio el siempre bienvenido vaso de agua. En cambio, trajeron la clásica mezcla de aceite de oliva con vinagre de Módena y orégano para mojar pedacitos de pan hasta que llegue el primer plato.

La carta ofrece una selección muy amplia de pastas: ravioles, espaguetis, canelones, lasaña, fettuccine, con todos los tipos de salsa que quieran escoger. La cocina está integrada al ambiente  sin que molesten los olores de la cocción. Aquel detalle ofrece una garantía, pues los clientes pueden ver exactamente de qué manera ofician los cocineros.

El personal es ágil, efectivo, atento, solo le hace falta sonreír un poco más. En cualquier empresa, la sonrisa deber ser parte del uniforme. Los baños son impecables, hay una buena iluminación en la sala. El ambiente oscila entre restaurante y lugar de comida rápida decorado con cierta sofisticación.

Como postre, la selección es limitada, sin mayor pena ni gloria. Me pareció raro que siendo uno de los primeros clientes en llegar me hayan dicho que ya se habían acabado las crêpes dolce vita. Tuve que escoger una milhojas bastante pastosa en la que no sentí en ningún momento la crocante textura de las famosas hojas.

El secreto de este postre es la elaboración de un buen hojaldre, una untuosa crema pastelera. Las variaciones sobre el tema no siempre son acertadas. Me quedé con las ganas.

Considero que Signori es opción indicada para familias de buen apetito, presupuesto moderado. Quedo convencido de que un restaurante es primeramente un negocio, y si como tal funciona, buenas razones ha de tener.

Restaurante Signori: segundo piso, c.c. San Marino, Francisco de Orellana y Plaza Dañín. Telf.: 208-3326.


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