Y también tiene la capacidad de embobarnos e idiotizarnos con los últimos videos virales de YouTube y demás actividades que queman nuestro tiempo en la red.
Pero a su vez, esta telaraña de datos y conocimiento cruza la raya del mal con los reportados incidentes donde la web sirve como aliado de crímenes de abusos sexuales, secuestros y más actividades ilícitas.
Esta dualidad entre el bien y el mal, no vista desde el Dr. Jeckyll y el Mr. Hyde, es un claro objeto de estudio. Y es que si analizamos rápidamente algunas de sus características más palpables, podemos encontrar en sus fortalezas un sentido de sociedad y comunidad entre sus participantes, quienes se comunican entre sí en una ciudad imaginaria, ya sea esta utópica o distópica. Pero la unión de sus miembros recae en sus gustos y es ahí donde populares sitios como facebook y MySpace ganan adeptos.
MySpace.com es lo que se conoce como un sitio web de interacción social, donde los interesados crean perfiles personales y se adhieren a redes de amigos y conocidos. Creado por Thomas Anderson en 1998, la página incluye blogs, fotos, videos y música. En septiembre de 2007 se anunció que había alcanzado los 200’623.371 usuarios, lo que proporciona una ventana única de exposición a las ideas, vida y también talento de muchos de sus asiduos residentes.
Es por eso que la historia de Colbie Caillat es extraña por la falta de convencionalismos. Esta artista, nacida en Malibú, California, llegó a la fama, luego de publicar algunas de sus canciones en su página personal de My Space. Su canción Bubbly logró ser reproducida 31 millones de veces. Este éxito digital llevó a que distintas disqueras se interesen en esta joven intérprete. Poco tiempo después, Universal la llevó a sus filas y editó su primer álbum titulado Coco, el cual ya fue certificado como disco de platino en Estados Unidos.
Sin embargo, debido a ciertos dimes y diretes burocráticos, su sitio en MySpace, que alguna vez se glorificaba con versiones enteras de sus temas, fue reducido a pequeños extractos de 30 segundos por pedido de la disquera. Esto llevó a que mucho de su público se rebelara en contra de alguien a quien alguna vez consideraron igual a ellos.
La artista británica Lilly Allen es responsable del éxito de su compatriota Kate Nash. Kate subió su música en su profile de MySpace, y Allen, que gustó del estilo de la artista, decidió ubicar uno de sus temas en una especie de lista de éxito que poseía en su propio perfil. Esto logró que muchos de los fans de Allen escucharan a Nash, quien recién está promocionando su debut Made of Bricks en otros mercados, luego de encontrar el éxito en el Reino Unido.
El grupo OneRepublic llegó a la fama cuando el rapero y productor Timbaland mezcló Apologize, uno de los temas de la banda. El éxito de esta versión acompañó a su primer lanzamiento, Dreaming Out Loud. Pero antes de esta popularidad, la agrupación pasó años cambiando de disquera. Durante su periodo de inestabilidad subían sus canciones a MySpace, donde varias personas se interesaron en su música y la siguieron hasta ahora.
Otros artistas como Weezer, R.E.M. y el líder de los Smashing Pumpkins, Billy Corgan, debutaron canciones de sus últimos trabajos en MySpace, logrando así una vía de comunicación con sus seguidores.
Pueden existir constantes argumentaciones y discusiones sobre el efecto de internet tanto en la sociedad como en la industria musical. Pero lo que es cierto es que las cosas ya no son como antes y la tecnología sigue empujando día a día nuevas maneras de vender discos y dar a conocer a artistas. Por el momento, lo único que nos queda a nosotros es escuchar a los artistas hijos de esta red social y juzgar por nosotros mismos si estas crías del mañana son reales o meras mutaciones de la era digital.
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