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El otro día cargaba gasolina bajo un aguacero torrencial y el hombre que me atendió hizo el comentario de qué terrible ha sido esto del calentamiento global. Saqué la conclusión en ese momento de que la crisis del clima dejó de preocupar solo a los intelectuales y se convirtió en un drama palpable, incluso para el ciudadano de a pie.
Uno de los que todavía sigue mirando para otro lado, paradójicamente, es el Primer Mandatario, que sobre este asunto no dijo aún nada, excepto criticar a la Ministra del Litoral, la que mejor desempeño tuvo hasta ahora ante la calamidad.
Podría ocurrir, sin embargo, que ya que terminó el conflicto con Colombia, esa actitud cambie y veamos por fin cuáles son las recetas del socialismo del siglo XXI para un país pequeño, con grandes carencias, ante la terrible amenaza del calentamiento global.
Debo confesar que soy escéptico, porque ninguna de las iniciativas del régimen tocó, en más de un año de gestión, este problema. La reforma tributaria y la pelea para reducir las tasas de interés no incluyeron ningún incentivo o castigo que promueva la eficiencia energética. Incluso podría ocurrir que como los carros serán más caros, los consumidores quieran ahorrar en gasolina y recurran al gas o al diésel, encareciendo el subsidio a esos dos combustibles.
El calentamiento global tampoco estuvo presente en la discusión sobre las universidades, que deberían ser las encargadas de investigar este asunto y sus posibles soluciones.
Es hora de corregir. Atender a los damnificados es lo más urgente y para eso la única solución es contar con más recursos. La propuesta del Ministerio del Litoral, de poner acento en la creación de empleos temporales, parece acertada.
Pero la crisis no terminará mañana, así que la ayuda a los damnificados no es todo. Ojalá que las lluvias terminen en abril, como se anuncia, pero aun en ese caso la demencia del clima se expresará de otras formas: sequías, vientos o alimentos más caros. Así que lo que más importa son las medidas para el largo plazo: ¿Cómo evitamos que cuando las lluvias vuelvan cada año causen peores estragos? ¿Cómo ahorramos energía, que cada día será más cara? ¿Y cómo hacemos para que la producción no se estanque con el azote cotidiano de los elementos?
Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos impulsó su economía al máximo. La reconstrucción le ofreció a Alemania y Japón la misma posibilidad. Así que yo pregunto: ¿Por qué el calentamiento global no podría ser la gran oportunidad para que el Ecuador salga del subdesarrollo?
Nota: Alguna institución castrense ha exigido que los empleados de varias empresas les entreguemos nuestros documentos militares para asegurarse de que están en regla. Es una medida inconstitucional, ilegal y peligrosa para la democracia. El Estado solo puede y debe solicitarles a los ciudadanos sus documentos cuando realizan un trámite específico, así que dejo constancia de que cumpliré esta disposición arbitraria bajo protesta y con la esperanza de que nuestras Fuerzas Armadas dediquen sus energías a tareas más útiles. |