Luz Argentina Chiriboga fue la esposa de Nelson Estupiñán Bass, uno de los grandes escritores ecuatorianos de la negritud, junto con Adalberto Ortiz y Antonio Preciado. Pero aparte de haber estado casada con este renombrado autor, ya fallecido, Chiriboga, esmeraldeña también, es una mujer con una trayectoria propia en la literatura. De su autoría son, entre otras, las novelas Bajo la piel de los tambores y Jonatás y Manuela, algunos libros de poemas y cuentos, a más de narrativa para niños.
Una de sus obras recientes es Este mundo no es de las feas, un conjunto de cuentos publicado por la editorial Libresa, en la colección Crónica de sueños. El volumen está integrado por doce narraciones, en las cuales las protagonistas son mujeres negras o con ancestro negro, que tienen que enfrentarse a diferentes situaciones: a la discriminación étnica, a la violencia intrafamiliar, al desamor, a la pobreza, al machismo, a la falta de oportunidades. La mayoría son luchadoras. Mujeres que al final deciden su destino, de alguna forma. Mujeres que optan por la libertad, aunque esa libertad a veces signifique una condena.
Es una narrativa exuberante, algo mágica, descriptiva y convencional a ratos, pero siempre comprometida con la vida, con las mujeres y con la cultura negra. Se cita, por ejemplo, a la Tunda, personaje de la mitología afroesmeraldeña. Suena la marimba y se invoca a Yemayá. Y no falta el mar, la vida sencilla, la verde vegetación de los campos, los árboles frutales y las creencias populares. Hay también cuentos con escenarios urbanos. Son historias de amistad, de amor, de abandono. De soledad, de lucha. De pérdidas, pero también de triunfos.
Las mujeres de los cuentos de Chiriboga son soñadoras, en busca de un mundo mejor y fuertes en la adversidad: lo es la anciana esclava o la joven universitaria, la profesional, el ama de casa o la oficinista. Y están quienes enfrentan su diferencia, como Fátima, la protagonista del cuento El llamado de la sirena, una historia lésbica. O las que asumen su fealdad, en este entorno que rinde culto a la belleza. Es el caso de la protagonista del cuento Este mundo no es para las feas, del que se toma el título para todo el conjunto de narraciones, aunque con una ligera variación (el libro se llama Este mundo no es de las feas).
Y no faltan pinceladas de humor, que se encuentran en algunos cuentos, como en el titulado Soy previsiva, en el que, entre otras frases, se halla esta: “... Mi hermano mayor se llama Cristóbal y hasta ahora no ha descubierto nada, pero besa la tierra si ve una mujer bonita”.
Es un libro que se inscribe en la tónica reivindicativa que caracteriza la obra de esta autora ecuatoriana, que pertenece a asociaciones de cultura negra, que consta en antologías nacionales y extranjeras y que ha brindado conferencias y recitales en universidades de América, Europa, el Caribe y África.