Zender fue chef en la Cumbre Iberoamericana de los Presidentes con sede en Lima, se formó en el Instituto Culinario de las Américas. Lo importante no es analizar si usted prefirió o no el formato gastronómico anterior sino aceptar que estamos frente a algo diferente con menos influencia asiática que en el Nuvó de antaño en Torres del Norte.
Quedan, sin embargo, entre las entradas una tabla thai, rollos primavera curiosamente bañados en miel de tamarindo. El sello actual incluye presencia peruana pero, sobre todo, revela el deseo que tiene Zender de imponer una ‘cocina de autor’ atreviéndose a crear platos que sorprenden. Creo que una de las muestras más solicitadas por los clientes es el steak balsámico acompañado de un risotto al vino tinto con champiñones, parmesano.
El toque insólito es el uso de una salsa cremosa al estragón. Obviamente queda un dejo de bearnesa en el paladar pero el resultado es muy sabroso ($ 14,50). Lo mismo sucede con el lomo a los cuatro quesos, donde tomates dorados en finas hierbas acompañan quesos y champiñones ($ 14,90).
El sitio al que se accede por una larga y ancha escalera tiene un ambiente que inspira serenidad, presenta una decoración más bien sobria, funcional. Se podría decir que Zender, más allá de la trillada fusión, busca rescatar lo mejor de muchos países, en cual caso, la influencia de la cocina francesa, la italiana, pero sobre todo la peruana, se hace sentir en ciertos platos.
Es obvio que el pollito Baldostano hace referencia a una típica especialidad italiana petto di pollo Baldostano. En el caso de Nuvó, el chef rellena el pollo con jamón serrano, mozzarella crocante, prepara una salsa de nueces con vino Chardonnay , hongos Portobello al ajillo
($ 13,90).
La receta italiana usa salsa de tomate, vino blanco, jamón y queso fontina.
Perú nos permite saborear los tiraditos de corvina, que son realmente tiras de pescado, no láminas al estilo del llamado carpaccio, en una salsa de ají razonablemente picante ($ 7,99). Si quieren algo más sofisticado, luego mucho más caro, pedirán la langosta a la parrilla, gratinada con mantequilla, bañada en curry amarillo y toques de leche de coco ($ 24,89).
Zender, en ciertos platos de risotto utiliza trufas onerosas de varios tipos y champiñones ($ 28,90). Perú, otra vez, se hace presente con la parihuela en la que se imponen pulpo, calamar, cangrejo, conchas, limón y cilantro, todo lentamente cocinado en un concentrado de pescado ($ 16,50), el clásico ají de gallina (estamos hablando de una crema de ají amarillo), sin embargo, modificado con parmesano y nueces ($ 12,50).
El merengado Nuvó ($ 6,50) nos pareció excesivamente empalagoso y tuvimos que acompañarlo con un gran vaso de agua fresca.
Pueden optar por la espuma de chocolate sobre negritos con una salsa de caramelo ($ 6,60), el cheese cake de frutilla ($ 6,50) o el tiramisú (hecho con queso mascarpone ($ 6,50). El chef baña sus galletas en café y amaretto y luego prepara una salsa de moca (aquel toque de café). Si visitan el lugar les recomiendo mucho como plato fuerte el steak balsámico con su risotto.
Su planilla dependerá esencialmente de la elección en el menú. Puede dispararse si escogen los platos más gourmet. El restaurante Nuvó es algo caro pero hay una relación precio-calidad si se toman en cuenta los ingredientes utilizados.
Nuvó, c.c. La Piazza, local 6C. Telf.: 283-7494.