¿No es un riesgo para la diplomacia ecuatoriana defender al ecuatoriano Franklin Aisalla, si luego se puede demostrar que era guerrillero?
Hay que ser objetivos. No podemos afirmar cosas sin las pruebas. Si el señor Aisalla es guerrillero es secundario. Lo fundamental es que su muerte se produjo en territorio ecuatoriano en un acto ilegal. El vínculo con las FARC se debe demostrar. No se puede combatir lo ilegal con otra ilegalidad.
¿A quién corresponde investigar el supuesto vínculo de Aisalla con las FARC?
Al Gobierno ecuatoriano y a su Ministerio de Gobierno. Deberán hacer las investigaciones para llegar a determinar las causas de su presencia en ese campamento clandestino.
¿No les preocupa la imagen internacional que tiene el Ecuador, luego que Colombia advierta que supuestamente Ecuador está defendiendo a un guerrillero?
El Ecuador siempre demuestra ser un país de paz. Por eso estamos haciendo una campaña de información a través de las embajadas para decir la verdad. Cuando hay otros que sí han dicho mentiras que se han comprobado. Haremos los esfuerzos posibles para que la imagen del país no sea deteriorada.
¿Luego de la resolución de la OEA, y con el caso del señor Aisalla, qué paso diplomático seguirá el Ecuador, en relación a Colombia?
Nosotros estábamos listos para iniciar las relaciones con Colombia. Ahora tendremos que esperar conocer con más detalle lo sucedido con Franklin Aisalla. Me causa molestia que Colombia reconozca la muerte de un ecuatoriano, inmediatamente lo vinculan con las FARC, con pruebas sin verificación. Ahora tendremos que solicitar al secretario de la Organización de Estados Americano, José Miguel Insulza, el cumplimiento del mandato que se le dio en la cita de consulta de cancilleres.
¿Y ahora qué pasa con las relaciones diplomáticas con Colombia?
Las tensiones ya han bajado. Ahora se crisparon un poco, pero sí necesitamos coherencia del Gobierno de Colombia. Su discurso ante la OEA y el Grupo de Río, de pedir disculpas y de no volver atacar territorio que se traduzca en la búsqueda de canales de diálogo. Nosotros queremos ser claros en que nuestro problema es con el Gobierno colombiano y no con el pueblo.
¿No será mejor restablecer las relaciones con Colombia, para iniciar las investigaciones de las acusaciones mutuas que se han realizado los dos presidentes?
En la OEA prevaleció el derecho internacional. Pero el tema de la confianza es duro restablecer. Las relaciones con Colombia tuvieron un avance y con diálogo franco. Parecía que superábamos los problemas; de pronto ocurren estas cosas que dan ganas de llorar. La soberanía de un Estado constituye la piel del país.
¿Cómo ve el Gobierno ecuatoriano a las FARC?
El Gobierno ecuatoriano no protege a las FARC. Involucrarnos en el Plan Colombia es una forma de suicidio, igual que permitir, proteger a las FARC, que es un grupo irregular y violento. El señor Presidente lo ha dicho, estamos en contra de los procedimientos de los grupos irregulares. Si el Gobierno ecuatoriano tuvo contacto con las FARC se debió al proceso que tenía por objetivo la liberación de los rehenes. Y en eso el Ecuador se mantendrá dentro de la legalidad y del respaldo de otros países.