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¿Qué hacer con la vieja parrilla? Estos artefactos hacen hermosos macetones. Solo tendrá que hacer unas cuantas adaptaciones. Quítele el motor (si lo tiene) y la campana, hágale varias perforaciones al fondo y limpie perfectamente todo el óxido o pintura que se esté descascarando. Con una buena pintura en aerosol cubra la parrilla por fuera y por dentro. Cuando haya secado la pintura, adorne el depósito de carbón con unas calcomanías, póngale dentro una capa de piedras pequeñas para el desagüe y llénelo de buena tierra. Ya está listo el macetón para que siembre sus plantas.
Cordones o cintas del calzado blanco Para limpiarlos, póngalos en un tarro con una pequeña cantidad de blanqueador y detergente para lavandería. Déjelos allí toda la noche y al siguiente día saldrán absolutamente limpios.
¿Qué hace con las tarjetas? Casi todas guardamos las lindas tarjetas de felicitación que recibimos por los aniversarios, cumpleaños, Navidad, etc. No nos hacemos a la idea de tirarlas a la basura o quemarlas, sin embargo, jamás volvemos a verlas. Revise las suyas un día y saque las que más le gusten, enmárquelas y tendrá pequeños cuadros para su recámara, muy bonitos y diferentes, que además le traerán a su mente gratas memorias.
Para las viajeras Cuando una mujer sale de viaje es preferible que se lleve dos petacas chicas en vez de una grande, pues son mucho más livianas y por lo tanto se las pueden manejar con más facilidad sin demasiado esfuerzo. Además, cuando se guardan en las parrillas, arriba de los asientos, se pueden levantar y acomodar allí por propia mano, sin molestar a nadie, en cambio, tratándose de una grande, no es posible que una mujer la levante tan alto. |