El uso de esta prenda puede reflejar mucho sobre la personalidad de quien la use. Incluso algunas necesitan un cuidado especial.
Para muchos hombres la corbata sigue siendo un elemento imprescindible en su ropero, en especial para quienes llevan una vida social agitada o algún trabajo que les exija vestir de traje o de manera formal.
Según el diseñador Manuel Wolf, la corbata es la viva expresión de la personalidad y el gusto de quien la lleva. Sella, además, la vestimenta de los hombres y acentúa, minimiza o arruina su imagen.
“Debemos comprar la corbata después del vestido con el cual la vamos a usar y antes de la camisa, en lugares especializados y con la mentalidad de adquirir lo mejor dentro de nuestras posibilidades”, recomienda el diseñador.
Sandra Coronel, de la tienda Dansaab (especializada en prendas masculinas), asegura que no solo los hombres mayores adquieren corbatas, sino también los jóvenes, quienes buscan los diseños de rayas en tonos dorado y rojo. “Los mayorcitos prefieren los colores negro, celeste y azul”, dice.
Wolf asegura que lo ideal es tener tres corbatas de seda pura por cada vestido, para sacarle el mayor provecho a cada uno. “Una estilo club (sport, para utilizarla con todo tipo de prenda), otra clásica a rayas o lunares, y la tercera de un solo color”.
Las corbatas pueden ser de poliéster, seda normal y tejida. Sus costos fluctúan entre los 18 y 200 dólares.
Julio Tumbaco, de la tienda Dormel (ubicada en el centro comercial San Marino), indica que las corbatas de seda tejida o jacquard, con las cuales se puede hacer un nudo tipo corazón, deben ser utilizadas por hombres de contextura delgada.
Agrega que las corbatas y sus nudos deben ir acorde con el tipo de cuello de la camisa. “Por ejemplo, un cuello cerrado o tipo americano debe llevar un nudo más delgado”.
Wolf asegura que aunque hoy los hombres han optado por gastar menos en su vestimenta, presumiendo de modernos, la elegancia como actitud no impide que la corbata sea un elemento del vestir del hombre moderno.
“Hay clientes que son muy exigentes con sus corbatas. En Dormel tenemos la marca Brioni, que cuesta cerca de 250 dólares (la prenda) y es llevada por muchos (hombres y mujeres)”, dice Tumbaco.
Las corbatas de la sastrería italiana Brioni son consideradas las más caras del mundo, indica el sitio web de esta firma (www.brioni.it).
Tanto que se las denomina “las Ferrari” de las prendas de moda. Estas son utilizadas especialmente por la realeza europea, presidentes, políticos, estrellas del deporte y del espectáculo.
Entre las recomendaciones que Wolf y Tumbaco hacen para quienes utilizan corbatas, constan: guardarlas en una funda para que no se dañen o pierdan su color original, cuidar de no mancharlas al momento de comer, lavarlas siempre en seco y plancharlas con algún protector especial, y no dejarlas atadas con el nudo, pues pierden su forma original.
Una prenda que tiene historia
El nacimiento de la corbata se remonta al año 1660. El regimiento croata en una de sus visitas a París en el que se presentaban ante su Majestad Luis XIV (conocido por su gusto por el buen vestir), llevaban al cuello pañuelos de colores.
Al rey le gustaron y diseñó uno con la insignia Real. Él lo denominó Cravate, de donde nace el nombre de corbata.
En 1892 el irlandés Óscar Wilde en su obra Una mujer sin importancia escribió: “Una corbata bien anudada es el primer paso serio de la vida”.
Algunos famosos que reflejaron su gusto por esta prenda son el cantante estadounidense Frank Sinatra, quien tenía cerca de 500; el rockero Mick Jagger, que prefiere las de cuero rojas; el inventor griego Aristóteles Onassis, creador de unnudo propio; y el pintor español Salvador Dalí, quien diseñó una línea con sus clásicos relojes chorreando.