Los educadores creen que los cursos de este tipo ayudan a madurar a los estudiantes.
Solange Viteri, de 17 años, es alumna del colegio República de Francia.
Sus estudios de Matemáticas y Física, aunque le gustan, la “estresan un poco”. Pero aquello desaparece cuando asiste a las clases de yoga que recibe en el establecimiento donde estudia, ubicado en la ciudadela Naval Norte.
Una situación parecida a la de ella es la de John Orobio, de 16 años. Él encuentra en la música mucha tranquilidad. “No sabía que había una orquesta sinfónica en el plantel”, afirma el joven que aspira integrar algún día la Fundación Orquesta Sinfónica Juvenil del Ecuador (Fosje).
Música, yoga, meditación y el aprendizaje en valores son algunas de las disciplinas que se imparten como materias de estudio o actividades extracurriculares en varios centros educativos a fin de mejorar la memoria, canalizar la energía de los alumnos o para desarrollar su inteligencia emocional.
Más allá de la relajación, los directores de algunos establecimientos buscan que, mediante la práctica de estas técnicas, los chicos mantengan una actitud positiva ante la vida.
“Muchas de las familias de los 160 alumnos que conforman el plantel ven el cambio en sus hijos”, asegura Parcival Castro, coordinador cultural del colegio República de Francia.
Gracias a la meditación trascendental –una técnica de estimulación cerebral y relajación–, Ronny, de 16 años, estudiante del Liceo Maharishi (kilómetro 5½ vía Durán-Yaguachi), ha podido mejorar sus relaciones familiares con su padre, madrastra, abuelo y primo. “Era resabiado, lo confieso, pero ahora me siento más calmado. Esta técnica me ha ayudado mucho”, dice el joven.
Aparicio Delgado, director general del Liceo Maharishi, afirma que gracias a esta práctica los estudiantes avivan su inteligencia y creatividad.
La técnica desarrollada por Maharishi Nanesh Yogui, educador y científico de la India, la reciben los 400 estudiantes de primaria y secundaria, diariamente, a las 07:40 o al finalizar la jornada de clases (12:30).
Esta técnica la ponen en práctica los alumnos de alrededor de 200 colegios y universidades de todo el mundo.
Otros establecimientos, como el colegio Ágora, apuntan en cambio al desarrollo de la inteligencia emocional para que sus estudiantes tengan una actitud positiva ante la vida.
En este plantel, los educadores ponen énfasis en la formación de valores y en el desarrollo de una cultura de la paz.
La psicoanalista Piedad Ortega de Spurrier comenta que entre los 12 y 14 años a los chicos se los encamina a preguntarse a sí mismos “¿cómo pienso?” y “¿cómo actúo?”. “Queremos que ellos hagan conciencia de que en el mundo sus acciones dejarán consecuencias”, afirma la psicoanalista.
Por primera vez en este año, en el Ágora el aprendizaje guiado de este “autoconocimiento” será inculcado a los estudiantes de primaria. “Un pequeñito puede darse cuenta de que es tímido y, ¿cómo puede trabajar en esto? Esta enseñanza se la hará con dinámicas, cantos y otras técnicas lúdicas”, anotó.
Otro de los programas con los que cuenta el plantel es el denominado ‘Mediación en la educación’.
Los estudiantes de los últimos cursos se convierten al final del año en mediadores de conflictos con sus compañeros menores. Los alumnos mediadores, dice la psicoanalista, se reúnen luego con los profesores guía para elaborar una estrategia de solución. Los estudiantes seleccionados como mediadores deben demostrar madurez emocional, por supuesto.