La Orquesta Sinfónica de Guayaquil comenzó los ensayos para su nueva temporada. Tiene nuevos instrumentos y un terreno donado por el Municipio.
Luego de un mes de descanso (marzo), la Orquesta Sinfónica de Guayaquil volvió a su actividad y se alista para su concierto de apertura de temporada, que será el 24 de abril. El calendario de presentaciones para este año es extenso y variado, dice Gastón Gagliardo, presidente de la Junta Directiva de la entidad, quien el pasado jueves entregó siete nuevos instrumentos a igual número de músicos.
La compra significó para la institución un desembolso de 50.000 dólares. En esta cifra se incluye también un programa de anotación musical avanzado, el Cibelius 5.
“Compramos, por ejemplo, un contrafagot, que no había en la orquesta. Davit Harutyunyan (el director artístico de la Sinfónica) está feliz. Era uno de sus anhelos tenerlo”, dice Gagliardo. Cuenta que el pasado enero, cuando la agrupación musical tocó en La Habana, tuvo que pedir prestado este instrumento a la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.
“El contrafagot tiene una octava más alta y tiene como el sonido de un buque”, explica, en una especie de comparación, el presidente de la Junta Directiva, que es también músico.
Otra de las novedades de la Orquesta es que ya tiene un terreno propio. Gorky Elizalde, el director ejecutivo de la Sinfónica, cuenta que el Municipio le ha donado a la Fundación Sinfónica un terreno de 4.000 metros cuadrados, cercano a la Policía Judicial.
Elizalde y Gagliardo se muestran entusiasmados y ya tienen idea de lo que desean hacer: un centro cultural, que sea sede de la orquesta y donde haya un instituto de música y salas de conciertos. Pero no cuentan con dinero, ya que el presupuesto que reciben del Estado (la orquesta es estatal) está destinado a sueldos, alquiler del local donde funcionan y programas de la orquesta. Esperan que una entidad estatal colabore en la construcción.
Gagliardo adelanta que el año pasado los conciertos que la Sinfónica dio en el Teatro Centro de Arte fueron nueve y que este año la cifra se duplicará. Además, hay directores y solistas invitados. Se darán también conciertos en iglesias y espacios abiertos. Serán gratuitos.
Señala que giras no habrá este año. “Somos conscientes de la gravedad de las inundaciones y no estamos en condiciones de pedir ayudas económicas, porque lo primordial es salvaguardar vidas y ayudar a los damnificados”, dice Gagliardo. Esperan salir de gira en enero del 2009, a México o a España.
Cuenta que la Universidad de Especialidades Espíritu Santo le ha otorgado a la Sinfónica 25 becas, para que los instrumentistas que deseen estudien una licenciatura en música. “En una o dos semanas sabremos quiénes son los aspirantes, porque tienen que organizarse para estudiar”, enfatiza.
Un frente en el que quieren trabajar, expresa Gagliardo, es en pedirle a la Asamblea Constituyente la posibilidad de que instituciones como la Sinfónica, que manejan arte, puedan contratar a profesionales extranjeros. “Según las leyes actuales, los músicos extranjeros no pueden ser contratados. Trabajan bajo la modalidad de servicios prestados, y no tienen décimos, ni son afiliados al IESS”, explica Elizalde. “Queremos plantearle la posibilidad de contratarlos. Ellos enriquecen con sus conocimientos artísticos al país”, anota Gagliardo.