En la planta baja de un edificio sin adorno, a unas cuadras del campus de la Universidad de Georgia, en Athens, hay un pequeño cuarto atiborrado de instrumentos y decorado con luces de Navidad, viejos pósters de conciertos y discos de vinil sujetados a la pared. R.E.M. empezó a ensayar en este espacio en 1985, y parece como si nada hubiera cambiado.
Éste es un lugar para trabajar, no para pasar el rato, y trabajar es lo que Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills hacían esa tarde de marzo, cuando tocaron trece canciones a toda máquina y todo volumen en unas cuantas horas. Fue su primer día de ensayos para los conciertos que respaldarían su enérgico álbum nuevo, “Accelerate”: días después, tocaron en el festival Langerado, en Florida, seguido por una fecha en el evento South by Southwest, en Austin, Texas.
“Nunca ensayamos mucho”, dijo Buck, de 51 años, guitarrista del grupo. “A veces tener esa pequeña tensión de no sentirnos cómodos con las canciones le da un poquito de energía. Eso es lo que logra el terror”.
Pese a pasar 28 años juntos, un elemento de temor es comprensible en este momento para el trío. (El cuarto miembro, el baterista Bill Berry, se fue del grupo en 1997, tras sufrir un aneurisma cerebral). Desde su debut, en 1981, hasta mediados de los años 90, R.E.M. fue un grupo de rock estadounidense hecho y derecho, pero sus ventas e influencia han disminuido a un ritmo constante en la última década. “Accelerate” es una respuesta muy deliberada a una crisis interna que Stipe, vocalista del grupo, describió como significativa y que, coinciden todos, casi destruyó a R.E.M.
Hacer su álbum anterior, el nebuloso y sombrío “Around the Sun” (2004), les llevó nueve meses y no satisfizo ni a los músicos ni a sus fans. Vendió menos de 250 mil copias. Los miembros del grupo se dieron cuenta de que necesitaban encontrar una nueva manera de trabajar juntos o separarse, al llegar al final de un camino que los llevó desde esta ciudad universitaria en Georgia hasta el Salón de la Fama del Rock and Roll.
“Si eres un fan de la música que sigue a quince artistas, y uno de ellos se va de picada, bueno, es decepcionante, pero seguirás adelante”, dijo Stipe. “En cambio, para nosotros, esto es todo lo que hacemos”.
Buck comentó que tenía pocas expectativas comerciales y le preocupaba mucho más hacer que los fans volvieran a creer en el grupo. “Lo que hicimos en el disco más reciente no funcionó”, expresó. “Yo no me sentí satisfecho con él y creo que nadie más lo estuvo tampoco. Michael tiende a pensar que entre más trabajes en algo, se puede volver mejor. Pero no funciona así en nuestro caso. Simplemente siguió volviéndose cada vez más extraño y empeorando”.
Stipe, de 48 años, dijo que los problemas empezaron cuando Berry salió del grupo. “Cualquier niño de cinco años puede entender que con cuatro personas, puedes tener dos lados muy claros, pero con tres, una persona siempre queda excluida”, señaló.
“Accelerate” (Acelerar) es un álbum que debe ser del agrado de los viejos fans de R.E.M. Grabado en cuestión de semanas, en lugar de meses, con once canciones que duran menos de 35 minutos en total, es una ráfaga constante de melodías de rock cortas y enérgicas y una veloz sucesión de armonías. El álbum recuerda a discos favoritos de R.E.M. como “Life’s Rich Pageant” y “Document”, de mediados de los 80, pero evita la sensación de nostalgia.
En conversaciones separadas, todos los miembros del grupo mencionaron a U2 como comparación. En los años 80 y 90, los dos grupos conquistaron al mundo del pop mientras seguían leales a sus principios y abrieron un camino para el movimiento alternativo que siguió sus pasos. Los grupos aún tienen una relación amistosa, pero en el camino R.E.M. languideció mientras que U2 siguió siendo un grupo que llenaba estadios. “Hemos sido el grupo más grande del mundo, y fue maravilloso, pero no es una meta de carrera para nosotros”, dijo Mills, de 49 años.
Durante la cena, mientras se pasaban platos de comida y se reían de desastrosas experiencias de viaje, se percibía que la unión que impulsa a “Accelerate” no es algo que dejaron en el estudio de grabación.
“Hemos pasado por unos momentos oscuros juntos”, dijo Stipe. “Pero hay un humor, hay una camaradería, hay una sensación de lo absurdo de los detalles cotidianos de lo que la vida te puede lanzar y qué tan bien lidias con ello. Y resulta que estamos en un punto muy bueno hoy”.