Una vasta reorganización del comercio global de carbón ahora convierte a Estados Unidos, por primera vez en años, en un importante exportador y ayuda a llevar al alza los precios nacionales del único combustible fósil que esa nación tiene en abundancia.
Durante mucho tiempo, el carbón ha sido una fuente de combustible barata y abundante para los servicios públicos y sus clientes, y ha ayudado a mantener relativamente bajas las cuentas de energía eléctrica de Estados Unidos. Pero la creciente demanda mundial convierte al carbón estadounidense en otra popular materia básica global, con los compradores nacionales compitiendo con los de países como Alemania y Japón.
Las preocupaciones ambientales han obligado a algunos servicios públicos de Estados Unidos a reducir el tamaño de sus planes para centrales eléctricas impulsadas por carbón. Pero los precios al contado para dos clases de carbón estadounidense de referencia, de los Apalaches centrales y la cuenca del río Powder, en Wyoming, han registrado incrementos desde el año pasado.
Las compañías estadounidenses de servicios públicos compran casi todo su carbón bajo contratos a largo plazo, para amarrar los precios durante varios años.
Pero al mismo tiempo que esos contratos se acercan a su renovación, los incrementos de precio se vuelven probables, señalaron los analistas.
“Cuidado, consumidor”, advirtió David M. Khani, analista de la industria, del Friedman, Billings, Ramsey Group. “Probablemente van a ver acelerarse los precios de la electricidad en 2009, 2010 y 2011”.
Los ejecutivos del carbón y los servicios públicos predicen que el mineral seguirá siendo el combustible más económico en años venideros. Pero admiten que cualquier aumento significativo podría tener un importante impacto inflacionario, ya que el carbón es utilizado para producir casi la mitad de la energía eléctrica de Estados Unidos, y también es vital en la producción de acero.
Muchos grupos ambientalistas ven al creciente comercio global como un desarrollo funesto, ya que promete obstaculizar los esfuerzos por limitar las emisiones globales. El consumo mundial de carbón se incrementó en años recientes en más del 4 por ciento anual, una importante razón por la que las emisiones de dióxido de carbono van al alza, no a la baja.
Estados Unidos exportará el 7 u 8 por ciento de su producción carbonera este año, comparado con aproximadamente el 5 por ciento el año pasado, pronosticaron líderes de la industria en entrevistas. Debido a los precios más altos, el valor de las exportaciones de carbón debe duplicarse, a 3,75 mil millones de dólares.
Simultáneamente, las importaciones de carbón bajan al tiempo que productores en Colombia y Venezuela recurren a mercados fuera de Estados Unidos en busca de precios más altos. Estos cambios reducen aún más los suministros de carbón en el este de Estados Unidos.
Gran Bretaña se ha convertido en un importante importador de carbón en años recientes, en vista de que su propia industria está moribunda. En una época, Newcastleupon- Tyne fue el centro de una rica región carbonera inglesa.
Hoy en día, el carbón llega regularmente al Puerto de Tyne de proveedores en el Báltico y Sudamérica. El carbón estadounidense va a otros puertos ingleses a ritmos crecientes.
El auge en las exportaciones de carbón está ligado parcialmente a un dólar a la baja, que hace más barato al carbón estadounidense en los mercados mundiales. Pero hay razones más profundas y a más largo plazo para que el mundo recurra a Estados Unidos, que tiene el 27 por ciento de las reservas de carbón, más que cualquier país.
Ahora que continúa un frenesí de construcción de centrales eléctricas de carbón, China consume tanto que su habilidad para exportar disminuye rápidamente; se espera que se convierta en un importador neto. Otros exportadores como Sudáfrica, Indonesia y Vietnam reducen la exportación por una variedad de razones, entre ellas las crecientes necesidades nacionales y los cortes locales de energía.
Mientras tanto, India construye enormes plantas de carbón que requerirán crecientes importaciones, mientras que Rusia utiliza cada vez más carbón para volver al gas natural disponible para exportación.
Por eso, está cambiando el patrón de los embarques mundiales de carbón usado para propósitos metalúrgicos y energéticos.
Sudáfrica y otras naciones que solían exportar a Europa ahora prefieren a Asia, donde los precios del carbón son más altos, lo que deja a los mercados europeos abiertos para las exportaciones estadounidenses.