La segunda guerrilla de Colombia suspendió este domingo como miembro de una comisión que busca un acuerdo de paz con el Gobierno a uno de sus máximos líderes, tres días después de que éste renunció a la guerra y se comprometió a destrabar los contactos entre las dos partes.
La decisión del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de excluir de las gestiones de paz a Francisco Galán aleja la posibilidad para concretar el inicio de una negociación formal entre ese grupo rebelde y el Gobierno del presidente Alvaro Uribe, según analistas.
"Hemos definido suspender su condición de vocero y miembro de la delegación del ELN para los diálogos con el Gobierno del presidente Uribe", dijo un comunicado del Comando Central del grupo rebelde enviado a Reuters por correo electrónico.
Galán, quien estuvo encarcelado durante más de 14 años, venía participando activamente en los contactos de paz con el Gobierno, que se cumplen en Cuba, y en los que se busca un acuerdo para iniciar una negociación formal.
El veterano ex comandante guerrillero, quien usa una espesa barba, fue excarcelado en enero del 2007 después de que cumplió tres quintas partes de su condena de más de 29 años, luego de que el Ejército lo capturó a finales de 1992.
Actualmente vive en las afueras de Medellín, en una casa campestre, e impulsa gestiones de paz.
El grupo guerrillero aclaró que pese a las diferencias entre su comandancia y Galán, su antiguo comandante podrá seguir trabajando en búsqueda de la paz.
Galán anunció que pese a la decisión del Comando Central del ELN, seguirá trabajando en búsqueda de la paz como se comprometió con Uribe cuando se reunieron la semana pasada.
El Gobierno colombiano y el ELN mantienen contactos de paz desde finales del 2005, con la facilitación de Cuba, pero hasta ahora el grupo rebelde no ha tomado la decisión de iniciar una negociación de paz.
El ELN surgió en 1964 inspirado en la revolución cubana y, de acuerdo con fuentes de seguridad y analistas, se encuentra diezmado como consecuencia de la ofensiva del Ejército y de los paramilitares de ultraderecha, versión que niegan los máximos jefes de esa guerrilla.
Ese grupo obtuvo protagonismo en medio del conflicto interno de más de cuatro décadas que azota a Colombia con los secuestros masivos que realizó en la década de 1990 y con los ataques con explosivos contra la infraestructura petrolera y energética del país.
Uribe, quien impulsa una agresiva estrategia militar contra la guerrilla desde que asumió el poder en el 2002, sólo mantiene contactos de paz con el ELN y no ha logrado concretar acercamientos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el principal grupo rebelde.
El mandatario realizó una negociación de paz con los escuadrones paramilitares de ultraderecha que permitió que más de 31.000 combatientes de esos grupos armados ilegales depusieran las armas.