La mejora general de Barcelona se nota en todas sus líneas, excepto en la defensa; la baja de Emelec es para reflexionar: solo pudo conseguir un punto de tres partidos.
Entre Barcelona y Emelec se están dando dos circunstancias paralelas pero discordantes. Barcelona sube y sube, Emelec baja y baja.
Barcelona ya está tercero o segundo, por una cuestión de diferencia de goles, y Emelec cayó al sexto lugar. En el Clásico es verdad que los eléctricos fueron en líneas generales mejores que los toreros, pero estos reaccionaron oportunamente. En cambio, en el siguiente compromiso, Barcelona jugó mejor que el Deportivo Quito en el primer tiempo, decayó en el segundo tramo, pero ganó el encuentro.
La mejora general de Barcelona se nota en todas sus líneas, excepto el ajuste pendiente que tienen en la defensa que, a mi juicio, se solucionaría con Jorge Guagua. Barcelona con D. Quito tienen la mejor delantera (16 goles cada uno), pero en cambio los amarillos tienen 12 tantos en contra, alto en relación con su posición en la tabla (Liga tiene 8 y D. Quito 7 en contra) y ahí debe mejorar.
Zárate está debiendo; Marcos Mondaini ya está superando su juego día a día y una lástima los problemas del Chelo Delgado, pero Barcelona tiene una ventaja enorme: le sobran buenos jugadores. Están Pablo Palacio, Cristhian Lara, Edmundo Zura, Vera, Garcés y siga contando.
La media ni hablar, Carlos Hidalgo y David Quiroz están de perlas, Hidalgo quitando y el Cholo metiendo goles (lleva 4 y es el máximo artillero amarillo por ahora, después serán los delanteros).
¿Qué tienen los amarillos por delante? D. Azogues, que anda más o menos por los techos con 7 puntos y menos 3. Si los toreros ganan o juegan bien en Azogues, el próximo 13 de abril, el Monumental tendrá la mejor asistencia en lo que va del año porque se enfrenta a Liga, el mejor equipo nacional del presente torneo.
La baja de Emelec es para reflexionar. Perdió con Técnico Universitario en Ambato; solo pudo conseguir un punto como local contra Barcelona y perdió feamente como visitante con el Deportivo Cuenca. Entonces, pensemos.
Hasta antes del D. Cuenca tenía la valla menos vencida (5 puntos) gracias a los enormes méritos de Elizaga (está de vacaciones forzadas).
En la defensa están Francisco Gómez Portocarrero y Luis Zambrano (ahora está J. Triviño) ¿Qué pasó en un solo juego? Misterio, soledad, completa calma. ¿Calma? Ahora se pide la cabeza de Urquiza, se destemplan los augurios de que Vega está de vacaciones (solo 2 goles en 9 partidos, ¿dónde está el goleador, y está bien abastecido?). Se dice que a Guerrero no lo dejan correr por todo el frente de ataque y que lo tienen pegado a la raya izquierda, en fin... ni defensa, ni medio campo, ni delantera, todo por el último juego.
Y ahora se viene Espoli, que está jugando bien y después otra visita a la capital contra El Nacional. ¿Y...?
Tratándose de técnicos, y esto va para don Éver Almeida y don Juan Urquiza, voy a trasladar unos conceptos que emitió para la revista de la Conmebol, y el año pasado entrevistado por Jorge Barraza, el gran entrenador Paulo Autuori, bicampeón de la Libertadores con Cruzeiro y el San Pablo.
“Siempre recuerdo a Rinus Michels (el inventor del fútbol total holandés) que decía que el fútbol no mejora ni empeora, cambia”. “Hay que adaptarse a esos cambios. Hoy el juego está centrado en tiempo y espacio. Cuánto tiempo para pensar y de qué espacio para jugar. Un estudio reciente hecho en Italia determina que hace 15 años un creativo tenía cuatro segundos para recibir el balón y elegir la mejor opción de jugada, hoy tiene un solo segundo”.
Y seguía Autuori: “La verdad del fútbol es y será la técnica del jugador... La capacidad mental del jugador en dos aspectos: la profesionalidad y el temperamento”. ¿Son así los jugadores de Barcelona y Emelec? ¿Están bien ensamblados? ¿O son buche y pluma?
Nota: Me enteré por pura casualidad que les enviaron a algunas federaciones, a las nacionales y a las provinciales, algunas alícuotas atrasadas. Nos alegramos, pero ojalá esta alegría sea más completa, que se pongan al día, no solamente con las federaciones, sino con los más de tres meses de los campeones bolivarianos, sudamericanos, panamericanos y olímpicos. ¡Ay Padre Almeida!, conduélete porque tres son tres meses. Imagínate si a los empleados de los ministerios se les atrasan tres meses. ¡Qué lío!