Hasta el jueves pasado las maestras habían matriculado a 300 niños en este establecimiento.
Para las 07:00 de hoy fueron convocados los padres de familia de la escuela 4 de Mayo y moradores de la cooperativa San Francisco, ubicada en el km 14 de la vía a Daule, con el propósito de terminar de construir tres aulas que le faltan.
La escuela del sector también conocido como El Chorrillo fue afectada por la temporada invernal y el primer galpón que usaban como aula de clases hasta el año anterior está bajo el agua y cerrado.
Por esta razón tuvieron que crear un área nueva para cinco aulas, al fondo del terreno que ocupan en esa zona. Pero esas aulas no tienen ni el techo ni las paredes completas.
Incluso las 40 mesas, las sillas de plástico y las 15 pizarras acrílicas que recibieron como donación en el 2007 tuvieron que encerrarlas en una bodega de un padre de familia para que no se las robaran, afirmó la directora del plantel, Cecibel Parra, quien vive en el Guasmo sur.
Pero las bancas que recibieron del Colegio Vicente Rocafuerte y de la Academia Naval Illingworth se han deteriorado y oxidado por las lluvias e inundaciones.
Ella junto con otras cuatro maestras culminaban el proceso de matriculación el jueves pasado en una de esas aulas que sí tiene techo.
“No estamos cobrando nada, pero los padres de familia están contribuyendo con una caña y una plancha de zinc aunque sea usada para terminar las aulas”, dijo.
Hasta ese día ya se habían matriculado 300 niños. “Menos mal que se suspendieron las clases”, comentó Carmen Vélez, quien tiene a sus tres hijos estudiando en esa escuela.
Ella hablaba mientras aplastaba los montes en el lodo para caminar.
En la minga de hoy se espera que los padres colaboren con más materiales para “por lo menos ponerle techo a la escuela y con ello proteger del sol o la lluvia a los niños a partir del 28 de abril, cuando se inicien las clases”, dijeron las profesoras.
A más de las lluvias tienen otros problemas. “Con el pretexto de donarnos relleno nos han botado sobras de construcción en la entrada de la escuela”, agregó la directora. Además tuvieron que desalojar del terreno a personas que pugnan por un solar, debido a que actualmente el Municipio de Guayaquil realiza en esa zona la medición y censo de solares.
Algunas madres de familia allí presentes aseguraron que hay algunos “dirigentes” del sector que quieren adueñarse del terreno para venderlo, por lo que han tenido que cercarlo.
Ellas solicitan custodia para el solar de la escuela y ayuda para que los niños inicien clases.
Marilín Miranda
maestra
“Nosotros hemos traído el zinc que hemos podido, pero son planchas usadas y pequeñitas”.