Uno está acostumbrado a los concursos de belleza femeninos y los debates que provoca sobre la “cosificación” de la mujer, tratada, según los detractores de este tipo de eventos, como una mercancía más a la venta.
Pero lo que nunca habíamos visto era un concurso de belleza de camellos.
En los Emiratos Árabes Unidos, unos 10.000 camellos van a formar parte de un concurso de belleza en Abu Dabi, la capital.
Los premios para ganadores o ganadoras serán de unos 9 millones de dólares y habrá también unos cien automóviles que uno presume que no serán para los candidatos o candidatas sino para sus dueños.
El baile de los siete velos
En el concurso participarán aquellos animales de raza, libres de enfermedades y, naturalmente, sin defectos físicos que los descalifique para un evento de esta naturaleza.
Camellos de Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar y Arabia Saudita revolotearán pestañas y exhibirán curvas para convencer al jurado de que son los más bellos y bellas de la región. Hace seis años hubo un evento similar en el mismo país.
Los organizadores esperan promover los valores tradicionales del desierto que, como se sabe, está poblado por estos curiosos animales que trotan con algo parecido a una sonrisa en la cara.
Dada su omnipresencia en la región, no sorprende que la carrera de camellos sea un deporte muy popular. Debido a los astronómicos ingresos petroleros, tampoco sorprende que se apueste mucho dinero por los concursantes.
Asombra un poco, eso sí, que los camellos no figuren en el libro más importante para la región, el Corán, como bien hizo notar alguna vez el escritor argentino Jorge Luis Borges. “La nariz debe ser larga y algo curvada hacia abajo; las orejas deben estar hacia atrás, y el lóbulo ha de ser largo y los muslos deben ser más altos atrás”, aclara el sultán Al-Qahtani, uno de los organizadores del concurso.