Entre el 37 y 70% de ex presidiarios vuelve a delinquir, según principales autoridades.
Xavier es un joven de no más de 20 años. Está preso en la Penitenciaría del Litoral y, pese al encierro, está feliz, porque, dice, pronto va a “reventar” su caso y será beneficiado con el art. 24-8, pues no ha sido sentenciado y ya tiene más de un año preso por participar en un secuestro express a un empresario.
Para ello consiguió un “abogado pepa”, al que le ha prometido pagar $ 2.500, que está seguro reunirá en una semana de “trabajo”, cuando vuelva a delinquir. Lo exterioriza sin tapujos. Es más, insiste en que si pega bien puede reunir esa cantidad de “un solo golpe”.
Sus ideas son parecidas a las de otros reos de esa cárcel, de la que desde octubre pasado en que entró en vigencia el art. 24-8 hasta el lunes pasado habían recuperado su libertad 1.658 presos que se favorecieron con la derogatoria de la detención en firme, que mantenía a los reos tras las rejas mientras duraba el proceso investigativo.
Hoy los trabajadores administrativos de la Penitenciaría del Litoral aseguran que, pese a la salida masiva de presos (más de 2.500 desde octubre pasado), los niveles de hacinamiento no se han reducido, pues muchos que fueron liberados “han regresado por estar involucrados en otros delitos”.
Aún no hay una estadística de cuántos son, pero la Policía está cotejando información para determinar el número exacto, dice Oswaldo Chérrez, jefe de la Policía Judicial del Guayas, para quien la salida masiva de presos es la principal razón del “repunte delincuencial. Aunque también es la falta de trabajo”.
Con él coincide Gisella Padovanni, ex intendenta de Policía del Guayas. Ella cree “que se evacuaron las cárceles sin un análisis previo de quiénes debían ser beneficiados con el 24-8. Pero todo tiene como base fundamental la lentitud de la justicia al investigar y despachar los casos. Debería haber sanción para quienes no impusieron sanciones en un año”, dice. Pero autoridades judiciales, al igual que estatales, insisten en que los delitos han bajado.
Otra de las causas del crecimiento, sostiene la Policía, es la fragilidad con que jueces y fiscales actuan en las audiencias orales, que en Guayas están vigentes desde diciembre pasado. Hasta febrero último, de 904 personas presas 328 salieron enseguida, incluso hubo casos de detenidos en delito flagrante (cometiendo el hecho).
Un ejemplo es el que experimentó la esposa de Félix Yagual, un albañil que fue asesinado en el Guasmo sur, el pasado 11 de marzo. Hasta hoy ella no entiende por qué el asesino fue liberado un día después, pese a que existía una denuncia.
“Si se detiene a una banda, por ejemplo, solo dejan preso a quien llevaba el arma o hay casos en que uno solo dice que él llevaba varias armas, como si fuera Rambo, y a los otros los dejan libres”, comenta irónicamente un oficial de Policía.
Para el psicólogo de la Cárcel de Mujeres de Guayaquil, Patricio Arévalo, derogar la detención en firme “fue un error, porque el sistema no se ajustó a la realidad penitenciaria, en la que no ha habido verdadera rehabilitación”, refiere, y recuerda que un estudio hecho hace años determinó que el 70% de ex reos vuelve a delinquir.
A nivel del Ministerio de Justicia se maneja una cifra diferente de reincidencia, solo el 37%; sin embargo, “el número es superior, la mayoría vuelve a delinquir y de ahí a las cárceles”, dice el director de la Penitenciaría, Francisco Banchón.
DETALLES: Derogatoria
Detención en firme
En septiembre del 2006, el Tribunal Constitucional, que presidía Santiago Velásquez, hizo que recobre vigencia la caducidad de la prisión preventiva, estipulada en el art. 24-8 de la Constitución. Por eso desde octubre pasado obtuvieron su libertad los reos que tenían sin sentencia más de seis meses (delitos de prisión) y un año (reclusión).
TESTIMONIO: Inseguridad
Andrés Aguayo Aróstegui
ROBO Atrás del campus de la Escuela Politécnica en el barrio Las Peñas, centro.
PÉRDIDA Una camioneta Mitsubishi, color rojo.
‘La gente se juega la vida’
“Fui víctima de la delincuencia en noviembre del 2007, cuando en Las Peñas, atrás de la Espol, dejé parqueado mi carro a eso de las 21:00 y al volver el vehículo no estaba. Al frente de donde lo dejé, la Policía llegó a dejar caballos, pero nadie vio nada; es un área que la Policía no patrulla. Mi hermano fue víctima de la delincuencia hace poco, caminaba por el norte. Un taxi se parqueó y dos tipos lo subieron, lo secuestraron y le robaron su celular, billetera, zapatos y tarjetas. Fueron tan descarados que lo llevaron al cajero del banco para sacar el dinero de su cuenta con la tarjeta y lo dejaron en un lugar que ni él reconoce.
Señores del Gobierno no ha aumentado la percepción de inseguridad, la inseguridad ha crecido y la delincuencia está bien campante; y mientras ustedes debaten ese tema, la gente se juega la vida en las calles todos los días. Ya es hora de que tomen medidas en todos los sentidos, desde mejorar la educación, y la preparación y el salario de los policías, hasta dar orden en las cárceles del Ecuador, para que no sean las universidades de la delincuencia”.
Radio City
Escuche un reportaje sobre robos en la zona comercial de la urbe, de 7:00 a 10:00. 89.3 FM, en Guayaquil; y 99.7, en la península de Santa Elena.
Lea mañana
Delincuentes dan trabajo a las aseguradoras que cuidan casas, negocios, etcétera.