Ocho militares murieron y cinco más resultaron heridos en una región selvática del sureste de Colombia al caer en un campo minado instalado por la mayor guerrilla izquierdista del país, informó este miércoles el Ejército.
El ataque es el más reciente con minas explosivas, que matan o hieren a cientos de militares y civiles anualmente dentro del conflicto interno colombiano de más de cuatro décadas, y se registró el martes por la tarde cerca al municipio de Puerto Rico, en el departamento del Meta.
El comandante de la cuarta división del Ejército, general Guillermo Quiñónez, dijo que las tropas cayeron en el campo minado instalado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en momentos en que realizaban operaciones ofensivas contra los rebeldes.
"En la explosión del campo minado perdieron la vida un suboficial y siete soldados, mientras que otros cinco resultaron heridos", reveló el oficial en declaraciones a periodistas.
La región donde se produjo la explosión es escenario de una ofensiva de las Fuerzas Militares contra la guerrilla, que por años ha controlado la extensa zona selvática y montañosa.
Colombia afronta un conflicto en el que Fuerzas Armadas enfrentan a la guerrilla y a escuadrones paramilitares financiados por el narcotráfico y que a su vez combaten entre sí.
El año pasado, 471 efectivos de las fuerzas armadas murieron en combates contra los grupos armados ilegales, muchos mutilados por explosiones de minas.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa, desde 1990 las minas han dejado más de 6.700 víctimas entre muertos y heridos.
La Organización de Naciones Unidas considera a Colombia como el país del mundo más afectado por las minas antipersonales, por encima de Camboya y Afganistán.
En más de 660 de los 1.096 municipios de Colombia se han detectado minas, al igual que en 31 de los 32 departamentos.
Las autoridades estiman que alrededor de 100.000 minas se encuentran sembradas en diferentes regiones, con un alto riesgo para la población civil y efectivos de las fuerzas armadas.
La guerrilla utiliza minas para proteger cultivos de hoja de coca -materia prima de la cocaína- y sus campamentos en los que mantiene cientos de secuestrados, así como para evitar el avance de las tropas a las zonas que aún controla en apartadas regiones selváticas y montañosas.