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Para evitar que dejen manchas amarillas en la ropa, como para que se conserven en buen estado y cumplan más satisfactoriamente sus funciones, hay que cuidar un poco de ellas. Así pues, inmediatamente que termine de usar la suya, saque cualquier resto de agua que tenga y sacuda vigorosamente, para quitar hasta la última gota. Luego conecte y ponga calor para que seque completamente por dentro. Si sigue esta recomendación, nunca tendrá que quejarse de que su ropa muestre manchas de fierro.
Para la ropa del bebé Si vive en un departamento muy pequeño, sin lugar disponible para muchas cosas, haga una bolsa grande con un par de cobijas de bebé. Una por el revés tres de sus lados y haga en el otro un dobladillo. Inserte en este un cordón formando con él una presilla amplia en cada extremo a fin de que pueda colgar la bolsa en los postes de la cuna. Si esta va a la lavandería podrá llevársela en su misma bolsa, que también entrará a la máquina para regresar seca con su contenido, a fin de que sea guardado en su lugar. Esta bolsa no hará mal papel en la alcoba del bebé colgada en la cuna, sobre todo si las cobijas tienen los dibujos infantiles.
¿Se rompió algo? Si es de vidrio, porcelana, cerámica o cualquier material cortante y hay niños pequeños en casa, cuide de buscar minuciosamente hasta las partículas más insignificantes para que no se les lastimen los pies cuando se quiten los zapatos.
Nuevo sabor Cuando vaya a hacer un albondigón o un pastel de carne al horno, en vez de usar migas de pan seco, agreguele a la carne queso Cheddar, que este desmenuzado. Obtendrá un sabor diferente que le gustará.
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