Correcciones. Mayor inspección de certificadoras y del SESA afianzará la confianza del consumidor en el exterior.
En la provincia de El Oro está ubicada la hacienda Celia María, una de las pioneras en la producción de banano orgánico en el país.
Jorge Encalada, propietario de la hacienda, indicó que este arduo trabajo se inició hace 18 años, con la única idea de procurar un bienestar en sus trabajadores, los consumidores y el medio ambiente, entregando un producto diferente, libre de agentes contaminantes.
“Fue un inicio duro. La gente creía que estaba loco; la debilidad más grande que tenía era el desconocimiento, perdí mucho dinero en estos primeros ensayos y, como no tenía la experiencia, la fruta era de tan mala calidad que no se la comían ni los animales”. Sin embargo, continúa el productor, seguía con la convicción de que se podía sacar el proyecto en Ecuador y continué capacitándome, ya que en eso está la clave de un negocio: sin capacitación es imposible salir adelante.
“En este momento la situación ha cambiado, aunque tenemos un costo de producción elevado y a veces se nos paga un precio inferior al del banano tradicional, la fruta ha gustado y estamos llegando a los mercados europeos y japoneses con la calidad que requieren los consumidores”.
En la actualidad, explica el bananero, tenemos certificación orgánica. “Una cosa es conseguir este certificado y otra la experiencia que se requiere para lograr conseguirlo con conciencia, que es de aproximadamente tres años”, recalcó.
El problema actual y que puede hacer que el país pierda prestigio si no se toman los correctivos necesarios, es que las certificadoras no están cumpliendo con el control; el Servicio Ecuatoriano de Sanidad Agropecuaria (SESA) tampoco está controlando a las certificadoras, por lo que se necesitan urgentes correctivos para no perder la credibilidad que hemos logrado quienes trabajamos con conciencia, indicó el productor.
“Los agricultores con conciencia lo estamos haciendo bien, pero hay comerciantes que solo se preocupan por buscar dinero sin tener en cuenta estas normas y van a dañar el mercado haciendo mal las cosas”, advirtió Encalada.
A fin de mejorar esta situación estamos tratando de impulsar un reglamento y una ley para que existan mayores controles, “ya hablé con el ministro de Agricultura, Walter Poveda, y el Viceministro, y estamos seguros de que vamos a poder sacar a los que no están cumpliendo. Es importante seguir las revisiones y que se inspeccionen los suelos y las hojas de las haciendas orgánicas, para constatar el estado de cada una de ellas y que se sancione a los que no están cumpliendo”, enfatizó.
Si todos manejamos las cosas con responsabilidad y seguridad podemos llegar lejos, y con la calidad que requieren los consumidores y compradores internacionales, recalcó Encalada.
Rita Moya, responsable de producción orgánica del SESA, indicó que ellos han establecido como requisito el registro de las empresas certificadoras orgánicas, a fin de que sean acreditadas en el país y se les pueda realizar auditorías constantes para verificar que cumplan con su labor.
Aquí en Ecuador, explica la funcionaria, hay 4 agencias certificadoras registradas en el SESA, el cual participa como auditor para ver el desempeño de las agencias verificadoras para que cumplan con lo pactado.
Esta labor aún no se cumple debido a que la medida es reciente y las agencias están pasando por el proceso. Con este registro, el SESA pondrá en práctica sus formularios de verificación.
Recordó Moya que la responsabilidad mayor está en las certificadoras, que son las que tienen que estar pendientes de la calidad e impedir que pase banano convencional por orgánico. A quienes no cumplan se les quitará el registro del SESA, lo que no les permitirá certificar en el país.