Una sorpresiva cumbre de mandatarios de los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) convocada por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se celebra este miércoles en Venezuela para abordar la crisis política que afronta Bolivia.
"A mí se me ocurrió convocar una reunión extraordinaria del ALBA y hemos estado hablando con Brasil, con Argentina, con Ecuador" anunció Chávez la noche del martes.
"Bolivia está a punto de estallar, y es el imperio que quiere que Bolivia estalle, es la derecha fascista que quiere la guerra, que quiere echar al presidente (Evo) Morales", denunció el líder venezolano.
Además de Chávez y Morales, participarán del encuentro el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, que enfrentará el 4 de mayo un referendo convocado por seis regiones lideradas por la próspera región de Santa Cruz que busca aprobar su estatuto de gobierno autónomo, llegó en la madrugada de este miércoles a Caracas procedente de la sede de la ONU en Nueva York.
Los movimientos separatistas de la oposición boliviana son "grupos que permanentemente intentan confundir a la población; siempre estarán oponiéndose, pero son a veces más la voz de la prensa y no tanto grupos que de verdad quieren parar este procesos de cambio", dijo Morales en una breve declaración.
"El imperio siempre estará presente para conspirar, para confundir a la población, no sólo en Bolivia sino en todo el mundo", afirmó Morales, quien inauguró el martes el Foro permanente de la ONU sobre cuestiones indígenas ante cientos de representantes de todo el mundo.
Chávez, quien salió de un breve reposo de tres días por una fuerte gripe, reveló que tomó su decisión luego de que el líder cubano Fidel Castro, su amigo y mentor ideológico, advirtiera el lunes que América Latina está a punto de presenciar "otra tragedia" en Bolivia.
Al referirse a las iniciativas de seis regiones bolivianas para lograr su autonomía, a las que se opone Morales, Fidel Castro escribió el lunes que existe una "amenaza de desintegración real" de Bolivia "que conduciría a luchas fratricidas en el sufrido país".
"A veces uno tiene la sensación terrible, dramática, de que no puede hacer nada, como dice Fidel en esa frase", comentó Chávez al anunciar la inesperada cumbre de representantes de países gobernados por líderes de izquierda radical.
"Bolivia está sometida al fuego una vez más, por atreverse a soñar por retomar el camino de la dignidad de la libertad de la independencia verdadera, (...) estamos y estaremos con Bolivia; te damos la mano y te damos el corazón", expresó Chávez a Morales.
El referendo en Bolivia, calificado por el gobierno de ilegal y separatista, preocupa a otros países de Sudamérica, como Brasil, Colombia y Argentina que han hecho gestiones para acercar a las partes, y de organismos internacionales como la OEA y la UE que enviaron emisarios con el mismo propósito, aún sin resultados.
El vicepresidente cubano Lage evitó hablar de Bolivia al llegar a Caracas y se refirió en cambio a la crisis alimentaria mundial en los últimos cinco años como tema de la reunión del ALBA.
"En ese periodo los alimentos básicos se han duplicado de precios. Algunos se han triplicado y otros cuadruplicado, pero especialmente en estos momentos los precios de los alimentos han crecido extraordinariamente con relación a hace apenas un año", dijo Lage, sin mencionar el tema boliviano.
El ALBA surgió en diciembre de 2004 por iniciativa de Cuba y Venezuela como contraposición al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por Washington, se formalizó en abril de 2005 y al año siguiente se unió Bolivia, tras lo cual se sumó Nicaragua en enero de 2007.
Entre las mayores iniciativas del ALBA se destaca la creación de un banco regional aprobado en enero pasado, con 1.000 millones de dólares de capital, que se contrapone al Fondeo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM).