El 66,7% de los niños y adolescentes vive, trabaja o pasa en la calle. Solo un 11,3% está normado.
María Jeaneth Caizataxi, de 27 años, recorre diariamente las calles del centro de la capital vendiendo fundas para almohadones, acompañada de sus tres hijos.
La mayor, una niña de 12 años, le ayuda con las ventas, mientras otra de cuatro años y un varón de nueve meses deben permanecer bajo el sol o la lluvia junto a ellas, desde las 08:00 hasta las 14:00.
La joven madre hace una pausa en su labor diaria y se sienta en una de las gradas de los alrededores del Municipio de Quito. Ella asegura que no tiene con quién dejar a los pequeños y que su hija mayor no ingresó al colegio por apoyarle en el cuidado de los niños.
Esta realidad es la que busca normar el Municipio de Quito, con dos ordenanzas: la 241 y la 246, que por un lado controlan la callejización de los niños y por otro la explotación sexual.
De acuerdo con cifras del Censo de Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle, en Quito existen 2.228 menores callejizados.
De estos, el 66,7% vive, trabaja o pasa en la calle; el 22,1% acompañan a vendedores; y el 11,3%, aunque están callejizados, acuden a un centro de atención municipal o estatal.
En este sentido, la ordenanza establece la prohibición de utilizar o emplear a niños y adolescentes menores de 15 años en cualquier actividad lucrativa que se desarrolle en espacios públicos o privados.
Tampoco está permitido hacerse acompañar por niños para actividades de mendicidad o cualquier forma de trabajo.
No es aceptado tampoco exponer públicamente las enfermedades o discapacidades de un menor.
Wilson Flores, director ejecutivo de la Fundación Patronato San José, asegura que se busca combatir con dureza a las mafias que actúan con fines lucrativos. “Se han conocido casos en los cuales se alquilan a los niños como si fueran mercancía, muchos de ellos para llevar droga en sus pañales”.
En cambio, en situaciones en las que las madres no tienen mayores opciones, como en el caso de María Jeaneth, se buscará negociar a fin de que a los niños se los incluya en algún centro de atención municipal.
Ganancia
El promedio de ganancia de los niños que trabajan en las calles es de $ 10 semanales. El 73% de los menores, entre los 12 y 17 años, ganan más de $ 10, dinero que lo emplean en alimentación.