Pese a los subsidios, los cubanos deben ingeniárselas para obtener más ingresos.
Yomaira, una cubana de 40 años, camina por la playa de Varadero con un bolso bajo el brazo. Se acerca discretamente a los turistas que descansan o toman sol, específicamente a las mujeres, para ofrecerles un manicure o pedicure.
Ella, locuaz y espontánea, cuenta que trabaja en el spa de un hotel y que sus días libres los aprovecha para ofrecer el servicio en la playa, porque los 12 CUC ($ 14,40), que dice recibir de salario no le alcanzan. Los CUC son los pesos convertibles cubanos. Cada CUC equivale a $ 1,20.
“Aquí en la playa cobro 6 CUC ($ 7,20) por las manos y 10 ($ 12) por los pies”, dice Yomaira, que cuando se le pregunta si le permiten hacer eso, responde: “Soborno a la guardia”.
También en Varadero, don Vladimir, de 68 años, conductor de un taxi, comenta que es ingeniero comercial, pero que prefiere no ejercer su profesión. “Aquí (como taxista) recibo en propinas el 300% de mi salario”, dice, al tiempo de explicar que todos los taxistas reciben igual remuneración ($ 17) porque las cooperativas de taxis son estatales. “Aquí hasta mi mujer es del Estado”, dice, con el acento y humor característicos de los cubanos.
Son muchos los que como Yomaira y Vladimir prefieren no ejercer su profesión y trabajar en el área turística, por el beneficio de recibir “dinero contante y sonante” en propinas.
El turismo es una de las principales fuentes de ingreso de divisas de Cuba. Según cifras oficiales, 2,1 millones de turistas visitaron la isla en el 2007.
La crisis económica que comenzó en Cuba en los años 90, tras la desaparición de la Unión Soviética, devaluó la moneda nacional y redujo el poder adquisitivo del salario. Actualmente el salario promedio es de 408 pesos ($ 17).
Esa reducción del poder adquisitivo, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana, motiva a que muchos profesionales altamente calificados dejen su especialidad y busquen una mejor remuneración como taxistas o comerciantes en el sector informal.
De ahí que el nuevo Gobierno de Raúl Castro, incrementó el salario del sector judicial y las jubilaciones, a la vez que prometió iniciar alzas escalonadas en otros sectores de acuerdo al desempeño del trabajador y a las posibilidades del país.
Sin embargo, antes de que se aplique esa medida, hay cubanos que ganan legalmente más que otros. Isabel, de 35 años, por ejemplo, empleada de Etecsa, la empresa de telecomunicaciones de Cuba, indica que además de su salario, que es de 440 pesos ($ 21), recibe dos bonos adicionales al mes, uno de $ 8 y otro de $ 32. Agrega que aparte del uniforme, “nos regalan cada año dos sujetadores (sostenes), medias, y cada mes dos latas de atún y un jamón”. Tener estos productos en la mesa está considerado como “un lujo”.
Además de la educación y la salud, que son totalmente gratuitas, el Gobierno entrega mensualmente los alimentos con un enorme subsidio a los ciudadanos, mediante una libreta de abastecimiento. “Pero esos alimentos solo cubren unos 15 días”, asegura Isabel, madre de dos niños de 3 y 8 años.
¿Y cómo se distribuye un sueldo? “De un salario en Cuba se puede pagar teléfono, unos 20 pesos ($ 1); la luz, unos 50 pesos ($ 2,50); el agua ($ 0,15). Ahora bien, todo lo demás es demasiado caro respecto al salario más alto que pueda haber.
Por ejemplo, un tubo de pasta dental cuesta $ 3, más de lo que uno gana en un día; un litro de aceite ($ 4) y así con el jabón, champú y muchos más”, explica Isabel, quien agradece del sistema el que sus hijos puedan educarse y recibir atención médica sin tener que pagar por ello.
Raúl Castro, designado presidente en febrero pasado, en lugar de su hermano enfermo Fidel, ha eliminado restricciones como el hospedaje de cubanos en hoteles, la libre venta de electrodomésticos restringidos y la contratación de celulares.
Branco, de 37 años, técnico en telecomunicaciones y padre de familia, comenta que “la liberación de esas restricciones a un cubano que vive de su salario no lo beneficia en nada. Están por ahí, pero no son para ti. De hecho, creo que todos los cubanos que ya se han hospedado en hoteles están chequeados. Los mecanismos de control que hay aquí dirán: ‘Mira, fulanito pagó tanto, pues vamos a ver de dónde sacó el dinero’.
En Cuba muchas personas no viven de sus sueldos, sino del mercado negro o las remesas familiares.
Jesús, dependiente de un local de artesanías, dice que muchos cubanos viven de las “triquimañas, como seguramente se dan en otros países, pero aquí ya son sistematizadas”.
Así comenta que “los que trabajan en tiendas de abastecimiento, por ejemplo, cambian los precios de los productos; si algo cuesta 2,50 CUC le ponen 3,60 en el tiquete; en un restaurante´, a un bistec de una libra, le quitan ocho onzas; a la pizza le quitan un poco de queso; eso es una forma de ganar dinero, porque eso que quitan lo venden, y como el jefe del restaurante no es el dueño, sino un funcionario del Estado, entra en el juego. Si fuera un negocio particular, el dueño no permitiría que se haga una pizza de mala calidad, aquí no, pues nada va a quebrar porque todo es subvencionado”.
Desde 1994
El peso convertible cubano (CUC) comenzó a circular en 1994, una vez que se despenalizó la tenencia de dólares. Actualmente se reconoce 0,80 centavos de dólar por un CUC.
No hay mercado
Los cubanos casi no usan el CUC, sino los pesos cubanos, ya que son poquísimos los servicios y mercado para ellos en esa moneda. Los extranjeros deben usar esa divisa en Cuba.