Al comentar sobre las eliminaciones a ciertas restricciones y regulaciones que está haciendo el gobierno de Raúl Castro, don Pablo, de 70 años, taxista de La Habana, dice: “Aquí las cosas realmente van a cambiar cuando la gente quiera trabajar, porque trabajo hay”.
Se refiere a que hay “muchos cubanos que como el Estado les da comida, salud y educación para los hijos, entonces no quieren hacer nada”.
De hecho, el diario oficial Granma fustigó el pasado viernes la negligencia o la inercia por la que “se han dejado atrapar” algunos cubanos y que supone un obstáculo para “el vuelco necesario” de la sociedad cubana que impulsa el gobierno de Raúl Castro.
“Cambios. Mejora del nivel de vida. Disminución de los límites o prohibiciones.
Todos apostamos a que el país saldrá adelante si nos lo proponemos, pero, ¿realmente somos todos los que nos ocupamos de que la sociedad cubana dé el vuelco necesario?”, señaló Granma.
“¿Cuántos de nosotros se han dejado atrapar por la desidia? ¿Cuántos nos cruzamos de brazos mientras el resto trabaja? ¿Cuántos abrimos las manos para recibir y cerramos los ojos para no ver, olvidar, imaginar un brillante porvenir?”, cuestionó Granma, órgano oficial del gobernante Partido Comunista (PCC, único).
Fidel Castro, de 81 años, ha dicho que los cambios introducidos por el presidente, su hermano Raúl Castro, para mejorar la calidad de vida en la isla, no implican concesiones políticas en su sistema socialista.