Viernes 24 de diciembre del 2010 The New York Times

La libertad de expresión y el control son el punto débil de Facebook

THE NEW YORK TIMES | PALO ALTO, California

Mark Zuckerberg es el cofundador y director ejecutivo de Facebook.

Mark Zuckerberg es el cofundador y director ejecutivo de Facebook.

A Mark Zuckerberg, el cofundador y director ejecutivo de Facebook, le gusta decir que su sitio web reúne a las personas, ayudando a hacer que el mundo sea un mejor lugar. Sin embargo, Facebook no es una utopía, y cuando se queda corto, Dave Willner trata de aclararlo.

Vestido con su cuasi uniforme oficial de Facebook: vaqueros, camiseta y chancletas, Willner, de 26 años, no se parece en nada a un policía de ronda. No obstante, sus colegas del equipo de odio y acoso y él son parte de un escuadrón de policía virtual encargado de quitar contenido que es ilegal o viola los términos de servicio de Facebook. Eso los coloca en la línea del frente del debate sobre la libertad de expresión en Internet.

Esa función fue claramente el centro de atención hace poco, cuando se desbordó la controversia sobre WikiLeaks en la web, con ataques coordinados contra importantes sitios corporativos y gubernamentales, percibidos como hostiles hacia ese grupo.

Facebook quitó una página usada por los partidarios de WikiLeaks para organizar ataques piratas contra los sitios de dichas compañías, incluidas PayPal y MasterCard; dijo que se violaron los términos del servicio en esa página, por los cuales se prohíbe material que sea aberrante, amenazador o pornográfico, o que incite a la violencia o a cometer actos ilegales. Sin embargo, no quitó las propias páginas de WikiLeaks en Facebook.

La decisión de Facebook en el asunto WikiLeaks ilustra las complejidades con las que lidia la compañía, en temas tan diversos como esa controversia, intimidaciones verbales entre adolescentes, acoso contra gays e intolerancia religiosa.

Debido a la prominencia de Facebook en la web – sus más de 500 millones de miembros suben más de mil millones de contenidos al día – es factible que se vuelva más pronunciado el papel del sitio como un árbitro de la libre expresión.  “Facebook tiene más poder para determinar quién puede expresarse y a quién se puede escuchar en todo el mundo que cualquier magistrado de la Suprema Corte, cualquier rey o cualquier presidente”, señaló Jeffrey Rosen, un catedrático de derecho en la Universidad George Washington, quien ha escrito sobre la libertad de expresión en Internet. “Es importante que Facebook ejerza su poder cuidadosamente y proteja más la expresión en lugar de menos”.

Sin embargo, es raro que Facebook complazca a todos. Cualquier contenido – una fotografía, un video, una página o, incluso, un mensaje entre dos personas – podría ofender a alguien. Las decisiones de la compañía de no remover material relacionado con la negación del holocausto o páginas críticas del islam y otras religiones, por ejemplo, han molestado a organismos de defensa y provocado que algunos gobiernos bloqueen temporalmente el sitio.

Algunos críticos dicen que Facebook no hace suficiente para prevenir ciertos abusos, como la intimidación, y podría poner en peligro a los usuarios con políticas de privacidad flexibles. También dicen que la compañía a menudo responde con lentitud a los problemas.

Por ejemplo, una página en la que se satirizaba y, en ciertos casos, se amenazaba con ejercer violencia contra una niña de 11 años de Orlando, Florida, que apareció en un video musical, todavía aparecía hace poco, meses después de que usuarios la reportaran a Facebook. La madre de la niña, Christa Etheridge, dijo que estuvo en contacto con autoridades del orden y esperaba que se procediera judicialmente contra los infractores.

“Estoy muy molesta porque Facebook permitió que esto continuara en repetidas ocasiones y que permitiera que llegara tan lejos”, señaló.

Un portavoz de Facebook dijo que había dejado la página porque no violaba sus términos del servicio, que permiten la crítica de un personaje público. El vocero dijo que al aparecer en un video, la niña se convirtió en una figura pública, y que los comentarios amenazadores no se publicaron sino hasta hace unos cuantos días. Dichos comentarios, y el relato del usuario que los publicó, se quitaron una vez que The New York Times indagó sobre ellos.

Facebook dice que trabaja constantemente para mejorar sus herramientas para reportar abusos y tratar de educar a los usuarios respecto de la intimidación. Y dice que responde tan pronto como puede a los aproximadamente dos millones de reportes de contenido potencialmente abusivo que sus usuarios envían cada semana.

“Nuestra intención es priorizar para asegurarnos de llegar más rápidamente a los artículos de mayor prioridad, mayor riesgo y mayor visibilidad”, explicó Joe Sullivan, director de seguridad de Facebook.

A principios de octubre, Willner y sus colegas pasaron más de una semana lidiando con un caso de alto riesgo, muy visible: ciudadanos deshonestos del mundo Facebook habían publicado mensajes antigais y amenazas de violencia en una página en la que se invitaba a la gente a recordar que Tyler Clementi y otros adolescentes gais se habían suicidado, el así llamado Día del Espíritu, el 20 de octubre.

Trabajando con colegas en Estados Unidos y en Dublín, rastrearon las cuentas de los infractores y las cerraron. Luego, usando una tecnología automática para llegar a la gráfica de conexiones de Facebook entre sus miembros, rastrearon más perfiles de personas que, como resultó, también habían publicado mensajes violentos.

“La mayor parte del contenido aberrante provenía de perfiles falsos”, dijo James Mitchell, quien es el supervisor de Willner y dirige al equipo. Señaló que debido a que la mayoría de dichos perfiles, creados por personas, a las que llamó “troles”, que estaban conectadas a las de otros troles, Facebook pudo rastrear y bloquear una red completa con relativa rapidez.

Al usar el sistema, Willner y sus colegas acallaron docenas de cuentas de troles, y la página se pudo volver a usar. Sin embargo, los troles son infractores reincidentes, y a Willner y sus colegas les llevó casi 10 días de monitoreo de la página, las 24 horas del día, para quitar más de 7,000 perfiles que seguían surgiendo para atacar la página del Día del Espíritu.

La mayoría de los incidentes de abuso no es, ni con mucho, tan prominente o pública como la desfiguración de la página del Día del Espíritu, que ya tenía casi millón y medio de miembros. Como sucede con las pullas en el patio de recreo, a menudo suceden en un grupito de personas, ocultas de la vista fortuita.

Una mañana de noviembre, Nick Sullivan, un integrante del equipo de odio y acoso, observaba mientras se desplazaban en su pantalla los reportes de incidentes de intimidación, llenos de mezquindad embrutecedora. “Emily parece un hermano”. (Borrado) “Grady está con Dave”. (Borrado) “Ronald es el mayor perdedor”. (Borrado) En tanto ataques contra personas en particular que no son personajes públicos, todos ellos violan los términos del servicio. “Indudablemente que hay algunas cosas locas por ahí”, dijo Sullivan. “Pero puedes ver miles de ellas al día”.

Nancy Willard, la directora del Centro para el Uso Responsable y Seguro de Internet, que asesora a padres y maestros sobre la seguridad en la red, dijo que su organización recibe con frecuencia quejas de que Facebook no quita rápidamente las amenazas contra personas. Jim Steyer, el director ejecutivo de Common Sense Media, un organismo no lucrativo basado en San Francisco, también dijo que muchos casos de abuso parecen perderse en el sistema.

“La autovigilancia puede llevarse algún tiempo, y, para entonces, ya se hizo gran parte del daño”, explicó.

Facebook sostiene que hace lo mejor que puede. “De la misma manera en la que los esfuerzos por combatir la intimidación fuera de línea no son 100% exitosos, los esfuerzos por evitar que la gente diga cosas ofensivas sobre otra persona en línea tampoco son completos”, señaló Sullivan.

Facebook enfrenta retos aún más espinosos cuando vigila la actividad considerada como política por algunos e ilegal por otros, como la publicación de los cables diplomáticos secretos obtenidos por WikiLeaks.

Este año, por ejemplo, la compañía declinó quitar páginas relacionadas con el “Día para que todos dibujen a Mahoma”, una protesta en todo Internet para defender la libertad de expresión, que surgió en repudio a las amenazas de muerte que recibieron dos caricaturistas que dibujaron retratos de Mahoma. En gran parte de la discusión en Facebook, participaron personas de países islámicos que debatían con occidentales sobre por qué ofendían las imágenes.

El equipo de Facebook trabajó para separar la discusión política de los ataques contra personas en particular o contra musulmanes. “Había personas en la página que cruzaban la línea, pero la página en sí misma no cruzaba la línea”, explicó Mitchell. La negativa de Facebook de cancelar el debate causó que bloquearan todo el sitio en Pakistán y Bangladesh durante varios días.

Facebook también ha transitado el delicado camino sobre la negación del holocausto. En general, se ha negado a bloquear el material respectivo, pero ha trabajado con organismos de derechos humanos para quitar cierto contenido relacionado con organizaciones o grupos, como el gobierno de Irán, para los cuales la negación del holocausto es parte de una campaña más extensa contra los judíos.

“Obviamente, no estamos de acuerdo con ellos en la negación del holocausto”, señaló el rabino Abraham Cooper, decano asociado del Centro Simón Wiesenthal. Sin embargo, Cooper dijo que Facebook ha hecho un mejor trabajo que otros sitios web importantes en cuanto a desarrollar una política muy pensada sobre el odio y el acoso.

Willner, de voz suave, describe sus puntos de vista políticos en su propia página de Facebook: “convertir las espadas en arados y las lanzas en podaderas” conlleva a un insólito agente del orden. Con maestrías en Antropología y Arqueología, dijo que ama su trabajo, pero no así observar tanto los puntos débiles de Facebook.

“Lo manejo concentrándome en el hecho de que lo que hacemos sí tiene importancia”, señaló.

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