Jueves 30 de diciembre del 2010 The New York Times

Hackers se toman libertades con el controlador del Kinect

THE NEW YORK TIMES | NUEVA YORK

Oliver Kreylos es parte de una multitud de programadores, especialistas en robótica y manipuladores que están haciendo que el Kinect haga cosas para las que realmente no estaba destinado.

Oliver Kreylos es parte de una multitud de programadores, especialistas en robótica y manipuladores que están haciendo que el Kinect haga cosas para las que realmente no estaba destinado.

Cuando Oliver Kreylos, un científico computacional, escuchó sobre las capacidades del nuevo aparato de juegos Kinect de Microsoft, no podía esperar para meterle mano. “Dejé todo, monté mi bicicleta hasta la tienda de juegos más cercana y compré uno”, dijo.

Pero no tenía interés en jugar videojuegos con el Kinect, que debe estar conectado a un Xbox y permite a los jugadores controlar la acción en pantalla moviendo sus cuerpos.

Kreylos, que se especializa en realidad virtual y gráficos de 3-D, se acababa de enterar de que podía descargar algún software y usar el aparato más bien con su computadora. Pronto estaba usándolo para crear imágenes de video “holográficas” que pueden ser rotadas en una pantalla de computadora. Un video que publicó en YouTube recientemente causó asombro y ha sido visto 1.3 millones de veces.

Kreylos es parte de una multitud de programadores, especialistas en robótica y manipuladores que están haciendo que el Kinect haga cosas para las que realmente no estaba destinado. El atractivo del aparato es que viene equipado con cámaras, sensores y software que le permiten detectar movimiento, profundidad, y la forma y posición del cuerpo humano.

Las compañías responden a este tipo de experimentación con sus productos en diferentes formas; y Microsoft ha tenido dos respuestas muy diferentes desde que el Kinect fue lanzado al mercado el 4 de noviembre. Inicialmente hizo amenazas vagas sobre trabajar con las autoridades para detener la “alteración del producto”. Pero recientemente estaba dando cabida a los hackers benévolos.

“Cada vez que hay involucramiento y entusiasmo en torno de nuestra tecnología, lo vemos como algo bueno”, dijo Craig Davidson, director de Xbox Live en Microsoft. “Es ingenuo pensar que cualquier tecnología nueva que surja no tendrá a un grupo que la manipule”.

Sería sensato que Microsoft y otras compañías mantuvieran la vista puesta en este tipo de innovación externa y consideraran incorporar algunos de los avances creativos en productos futuros, dijo Loren Johnson, analista en Frost & Sullivan que da seguimiento a los medios digitales y la electrónica de consumo.

“Estas adaptaciones pudieran ser un gran beneficio para su propio negocio”, dijo. “Es una tendencia que es innegable, usar recursos públicos para mejorar los producos, ya sea el Kinect o cualquier otra cosa”.

Microsoft invirtió cientos de millones de dólares en Kinect con la esperanza de cortejar a un público más amplio entre los jugadores, como aquellos que disfrutan usar los controladores basados en movimiento del Nintendo Wii.

La noticia de la sofisticación técnica y bajo precio del aparato se propagó rápidamente en los círculos tecnológicos.

Construir un aparato con las capacidades del Kinect requeriría “miles de dólares, múltiples doctorados universitarios y docenas de meses”, dijo Limor Fried, un ingeniero y fundador de Adafruit Industries, una tienda en Nueva York que vende suministros para proyectos de hardware experimentales. “Se puede comprar esto en cualquier tienda de juegos por 150 dólares”.

El día en que el Kinect salió a la venta, Fried y Phillip Torrone, un diseñador y editor de la revista Make, que incluye proyectos de tecnología para hacerlos uno mismo, anunciaron un premio de 3.000 dólares en efectivo para cualquiera que crear y diera a conocer un software gratuito que permitiera que el Kinect fuera usado con una computadora en vez de un Xbox.

Microsoft rápidamente desaprobó el concurso. En una entrevista con CNet News, un representante de la compañía dijo que ésta no “admitiría la modificación de sus productos” y que “trabajaría de cerca con las autoridades y grupos de seguridad en los productos para mantener al Kinect resistente a las manipulaciones”.

Eso no es muy diferente del enfoque adoptado por Apple, que ha dado a conocer mejoras de software para su sistema operativo iPhone en un esfuerzo por bloquear que corra cualquier manipulación o software no autorizados en sus aparatos.

Pero otras compañías cuyos productos han sido blancos populares de la manipulación la han alentado activamente. Un ejemplo es iRobot, la compañía que produce la Roomba, una pequeña aspiradora robótica. Ese producto fue tan popular entre los entusiastas de la robótica que la compañía empezó a vender el iRobot Create, una máquina programable sin capacidades de limpieza.

Davidson dijo que a Microsoft ahora no le preocupaba el club de fanáticos de manipulara al Kinect, pero dijo que la compañía estaría monitoreando lo que sucediera. Una modificación que compromete al sistema de Xbox, viole los términos de servicio de la compañía o “degrade la experiencia para todos no es algo que queramos”, dijo.

Otros usos creativos del Kinect involucran dibujar garabatos en 3-D en el aire y luego rotarlos con un movimiento de la mano, y manipular coloridos títeres animados en una pantalla de computadora. La mayoría de los prototipos, si no todos, fueron creados usando el código de fuente abierta dado a conocer como resultado del concurso patrocinado por Fried y Torrone, que fue ganado por Héctor Martín, un estudiante de ingeniería de 20 años en España.

El KinectBot, hecho a toda prisa en un fin de semana por Philipp Robbel, candidato a un título de doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetss, combina el Kinect con un iRobot Create. Usa los sensores del Kinect para detectar humanos, responde a comandos de gestos y voz, y genera mapas en 3-D de lo que está viendo mientras recorre una habitación.

Robbel dijo que el KinectBot ofrecía un pequeño vistazo hacia el futuro de máquinas que pudieran ayudar en la búsqueda de sobrevivientes después de un desastre natural.

“Esto es sólo la punta del iceberg”, dijo de la ola de experimentación con el Kinect. “Vamos a ver un número exponencial de videos y pruebas en las próximas semanas y meses conforme más personas le metan mano a este aparato”.

Juguetear con el Kinect pudiera ir más allá de ser un pasatiempo de fin de semana. Pudiera conducir potencialmente a un empleo. A fines de 2007, Johnny Lee, entonces estudiante de posgrado en Carnegie Mellon, se entusiasmó tanto con el Wii que improvisó un sistema que permitiría al aparato dar seguimiento a sus movimientos de cabeza y ajustar la perspectiva de la pantalla en consecuencia.

Un video de Lee demostrando la tecnología fue un éxito en YouTube, al igual que sus videos de otros proyectos relacionados con Wii. Para junio de 2008, tenía un empleo en Microsoft como parte del equipo básico que trabajaba en el software del Kinect que distingue entre jugadores y partes del cuerpo. “Los videos del Wii me hicieron mucho más visible para las personas encargadas del producto en Xbox”, dijo Lee. “Estuvieron mucho más interesados en mí debido a los videos”.

Lee dijo que estaba “muy contento” de ver la respuesta que el Kinect estaba obteniendo entre personas como él mismo. “Me alegra que se sientan inspirados y que les guste la tecnología”, dijo. “Pienso que podrán hacer cosas realmente geniales con él”.

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