Martes 04 de enero del 2011 Tecnología

Los teléfonos desplazan a las cámaras fotográficas

THE NEW YORK TIMES

Los usuarios prefieren hacerse gráficas con sus celulares. Desde allí 

es más fácil subirlas a las redes sociales.

Los usuarios prefieren hacerse gráficas con sus celulares. Desde allí es más fácil subirlas a las redes sociales.

Ariel Dunitz Johnson, una ilustradora de 30 años en San Francisco, Estados Unidos, compró una cámara automática. Pronto se percató de que usaba el teléfono inteligente, un Droid Incredible. Apenas toma la cámara automática, una Panasonic DMC-LX3. “Es mucho más fácil compartir esas fotografías con mis amistades”, explicó, en las redes sociales o por correo electrónico. “Con mi automática, la tengo que conectar a mi computadora y subir las fotos. Son más pasos de los que quiero dar”, anotó.

La cámara automática, parte de los hogares estadounidenses desde 1900, cuando George Eastman introdujo la Brownie de Kodak, está en peligro de extinción. Como a otros aparatos que solo sirven para una cosa –contestadoras, calculadoras de escritorio, directorios giratorios–, a las cámaras las están desplazando los multifuncionales, como los teléfonos inteligentes con cámara, con los que se obtienen mejores instantáneas con cada modelo nuevo.

Todavía se encuentran cámaras, mayormente las automáticas, en 82% de los hogares estadounidenses, según la Asociación de Consumidores de Aparatos Electrónicos. Sin embargo, para muchos consumidores, las automáticas que tienen ahora podrían ser las últimas que posean, ya que prefieren las cámaras del teléfono inteligente. Siempre está a la mano cuando surge una oportunidad para tomar fotografías, que se pueden compartir instantáneamente por correo electrónico. Y tiene un menú en expansión de aplicaciones para fotografía que va mucho más allá del panorama y las configuraciones panorámicas de una automática, y que se pueden usar para manipular fácilmente las imágenes.

Las cámaras automáticas sí tienen ciertas ventajas sobre las de los teléfonos inteligentes, incluidas características como estabilización de imagen, lentes más largos y sensores. Eso no importa a consumidores como Emily Peterson, una diseñadora gráfica de 28 años, quien vive en Brooklyn y compró un iPhone. “Un día, solo pensé: Wow, nunca cargo la cámara, cuando antes solía llevarla a todas partes”, comentó. “Simplemente, es otra cosa menos que tengo que recordar, una cosa menos que cargar”.

Geoffe Haney, de 44 años, un gerente de colecciones en un museo en Bay City, Michigan, también dueño de un iPhone 4, dijo que el aparato fue “primero cámara y después, teléfono”. Agregó: “Tengo 40 aplicaciones para fotografías en mi iPhone; es como traer contigo 40 cámaras diferentes todo el tiempo”.

Las cifras de ventas cuentan la historia. Mientras que las ventas de teléfonos inteligentes siguen disparándose en Estados Unidos, las unitarias de cámaras automáticas cayeron casi 16% desde el 2008, según una investigación de mercado de la firma NPD Group. Eso corresponde a un descenso de 24% en dólares: de 2.400 millones a 1.900 millones.

Aunque disminuyó la recesión en el último año, cayeron las ventas de cámara automáticas. Al mismo tiempo, se incrementaron las de las más potentes, como SLR, con características avanzadas como lentes intercambiables y configuraciones manuales, en casi 29% en dólares desde el 2009, según NPD.

Analistas dicen que esto indica una división en el mercado, mientras que los fotógrafos casuales siguen contentos con la comodidad de sus teléfonos inteligentes, los entusiastas entregados buscan cámaras más avanzadas. Pronostican que el mercado de las automáticas bajará aún más en conjunto.

“El mercado de la cámara compacta está bastante estancado”, señaló Christopher Chute, un analista en la firma investigadora de mercados, IDC.

“Es difícil superar la omnipresencia de una cámara telefónica de 5 o 10 megapixeles en el bolsillo”.

David Lee, el vicepresidente sénior de Nikon, reconoció al respecto: “El mercado subió un poco”. No obstante, señaló que no le preocupa. “Va a subir y bajar, pero seguirá siendo sólido”, comentó. Haciéndose eco de otros fabricantes de cámaras, dijo que las de los teléfonos inteligentes alentarían que en general se tomen más fotografías, lo que llevaría a más demandas de cámaras tradicionales.

El teléfono inteligente ha resultado ser irresistiblemente fácil de usar, en especial para personas que intercambian vastas cantidades de fotos en línea. Facebook dice que desde que se fundó el sitio en el 2004, los usuarios han subido una gran cantidad de fotografías, por lo que esa función es la más popular.

Flickr, el sitio para compartir fotografías, dice que los usuarios agregan más de tres millones de ellas a su inventario cada día. No obstante, los datos de Flickr muestran que la cámara más popular entre sus 55 millones de usuarios es la del teléfono inteligente iPhone 3G, de Apple. Ninguna automática llega a las cinco primeras. Las SLR de Canon y Nikon ocupan el resto de los lugares.

Hace ya casi una década que los teléfonos empezaron a tener cámaras. Durante gran parte de ese lapso, se notaba mucho el grano en la imagen. No obstante, en los últimos años, se ha mejorado la calidad de la imagen con procesadores más potentes y mejores sensores a niveles que muchos consumidores encuentran aceptables.

Según un informe de febrero pasado del grupo de la industria de las cámaras, PMA, las cámaras con película no estaban del todo extintas hasta el 2004, cuando se podían tomar fotos con la mayoría de los modelos digitales con resoluciones de más de 4 megapixeles, lo que permitía al usuario imprimir imágenes de alta calidad en tamaños convencionales.

Se pronosticaba en el informe que el uso de las cámaras en teléfonos se “incrementaría significativamente” una vez que se lograra una resolución similar con ellos.

El iPhone, varios modelos Android y el nuevo sistema operativo Windows Phone 7 de Microsoft ya cruzaron ese umbral. Incluso, algunos profesionales defienden tomar fotografías con teléfonos inteligentes. Y, mientras que cámaras especiales han tenido de tiempo atrás configuraciones y modos para ajustar la calidad de la fotografía que se toma, los teléfonos inteligentes tienen aplicaciones como Hipstamatic, Camera Bag y OldCamera que permiten a los usuarios aplicar filtros –blanco y negro, sepia, clásico– a las imágenes, a menudo, con solo un dedo.

“Las aplicaciones hacen que las cosas se vean tan profesionales”, dijo Peterson, el diseñador gráfico. “Acabo de regresar de un viaje y mis fotografías del puente Golden Gate parecen tarjetas postales. No creo que hubiera podido lograr algo como eso con mi vieja cámara”.

Glyn Evans, de 42 años, de Yeovil, Inglaterra, dijo: “Las aplicaciones fueron algo decisivo para mí”. Evans, quien trabaja en tecnología informática y es el fundador de Iphoneography.com, un sitio web especializado en fotografías tomadas con el iPhone de Apple, agregó: “Tengo una cámara digital, pero está acumulando polvo”.

Mark Romanek, el director de la película Never Let Me Go, y un ávido fotógrafo, también abandonó su cámara automática. Presenta sus fotografías en su sitio web, markromanek.posterous.com, las cuales tomó con un iPhone, usando aplicaciones como OldCamera. Le gusta la calidad “lo-fi” (baja fidelidad) de las imágenes, pero también que siempre tiene la cámara a la mano. “Cuando una cámara de este tipo está siempre en tu bolsillo”, escribió en un correo electrónico, “cada momento parece una potencial sesión de fotografías”.

“Con mi automática, la tengo que conectar a mi computadora y subir las fotos. Son más pasos de los que quiero dar”.
Ariel Dunitz Johnson,
ILUSTRADORA

“Tengo 40 aplicaciones para fotografías en mi iPhone; es como traer contigo 40 cámaras diferentes todo el tiempo”.
Geoffe Haney, gerente de colecciones

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