Martes 11 de enero del 2011 Tecnología

Decae el uso del e-mail entre los adolescentes

THE NEW YORK TIMES

Los jóvenes creen que el correo electrónico implica un proceso aburridamente largo de seguir.

Los jóvenes creen que el correo electrónico implica un proceso aburridamente largo de seguir.

Síntomas de ser un carcamán: todavía se ven películas en una VCR, se escuchan discos de vinilo y se toman fotografías con película. Y se disfruta usar el correo electrónico.

Los jóvenes, claro, prefieren más las conversaciones en línea y enviar mensajes de texto. Estos han ido en aumento durante años, pero hoy amenazan con eclipsar al correo electrónico, en gran medida como han desbancado a las llamadas telefónicas.

Las grandes compañías de internet, como Facebook, están respondiendo con servicios de mensajes, centrados en la gratificación inmediata.

El problema con el correo electrónico, manifiestan los jóvenes, es que implica un proceso aburridamente largo de ingresar, teclear el asunto y después enviar el mensaje que podría no recibirse o responderse en horas. ¿Qué hay de las despedidas, como “Atentamente”; en serio?

Lena Jenny, estudiante del último año de preparatoria con 17 años, de Cupertino, California, expresa que enviar textos es tan rápido que “en ocasiones tengo la respuesta antes de siquiera cerrar mi teléfono”.

Facebook está tratando de atraer a los Lena del mundo. Está extendiendo un servicio de mensajería modernizado, cuyo propósito es que parezca menos un correo electrónico y más envío de textos.

La empresa decidió eliminar el asunto en los mensajes cuando su investigación mostró que era más frecuente que se dejara en blanco o se usara para un poco informativo “hola” o “hey”.

Facebook también quitó las líneas “con copia para y con copia con dirección oculta”. Y al pulsar la tecla retorno puede enviar inmediatamente, estilo mensajería instantánea, en lugar de crear un párrafo nuevo. Los cambios, dicen ejecutivos de la compañía, dejan atrás las formalidades que separan a los usuarios de lo que ansían: una conversación instantánea.

“El futuro de la mensajería instantánea es más tiempo real, más conversación y más informalidad”, explica Andrew Bosworth, director de ingeniería en Facebook, donde supervisa las herramientas para la comunicación.

Las cantidades atestiguan la tendencia. El total de visitantes en Estados Unidos en importantes sitios de correo electrónico, como Yahoo y Hotmail, está sistemáticamente a la baja, según la empresa de investigación comScore. Tales visitas llegaron a un punto máximo en noviembre del 2009 y desde entonces han descendido 6%; las de personas entre 12 y 17 años cayeron cerca de 18%. (El único gran ganador en la categoría ha sido Gmail, que aumentó 10% respecto del año anterior).

La baja en el correo electrónico no refleja una caída en las comunicaciones digitales; la gente simplemente cambió a la mensajería instantánea, el envío de textos y Facebook (4.000 millones de mensajes diarios).

James E. Katz, director del Centro de Estudios sobre las Comunicaciones Móviles en la Universidad Rutgers, dice que no se trata de la muerte del correo electrónico, sino más bien de bajar de categoría, gracias a mayores opciones y matices en las herramientas para la comunicación.

Algunas personas, predeciblemente, desdeñan la informalidad y la ortografía abreviada que son galopantes en las transmisiones telefónicas del tamaño de un bit. Judith Kallos, quien escribe un blog y libros sobre la etiqueta en los correos electrónicos, se queja de que entre más libre, más breve y menos gramaticalmente correcta sea la redacción, son menos profundas las ideas y emociones que hay detrás.

“Vamos por un camino en el que estamos perdiendo nuestras habilidades para comunicarnos con la palabra escrita”, señala Kallos.

Mary Bird, de 65 años, de San Leandro, California, es otra tradicionalista, aunque reticente. “No quiero ser una de esas ancianas que critican severamente la forma de comunicarse de los jóvenes”, dice. “Pero el arte del lenguaje, su belleza, se están perdiendo”.

La hija de Bird, Katie Bird Hunter, de 26 años, está del otro lado de la división de las comunicaciones digitales, y le parece que sus padres están desfasados. “Todavía usan AOL”, expresa, implicando con el tono que eso le parece totalmente ordinario.

Hunter indica que primero trata de contactar a sus amistades con texto, luego, con mensajes instantáneos, después, con una llamada telefónica y luego por correo electrónico.

Como muchas personas más jóvenes, Hunter, quien trabaja en la administración de construcciones en San Francisco, señala que el correo electrónico tiene su lugar, a saber, el trabajo y otras actividades serias, como compras en línea. Otras personas y ella dijeron que aún revisan el correo electrónico regularmente, en parte debido a que lo usan padres, maestros y jefes.

David McDowell, un director sénior de administración de productos en Yahoo Mail, reconoce que la empresa está contemplando un cambio hacia otras herramientas, pero señala que se trata menos de un fenómeno generacional que uno situacional. Por ejemplo, los chicos de 15 años tienen pocas razones para enviar anexos privados a un jefe o una institución financiera.

Yahoo agregó características como conversación y mensajería de texto a su servicio de correo electrónico para reflejar los hábitos cambiantes, como lo hizo Gmail, que también ofrece llamadas telefónicas.

Katz, el catedrático de Rutgers, manifiesta que el envío de textos y las redes sociales se aproximan mejor a cómo se comunica la gente en persona, en fragmentos cortos en los que no importan las delicadezas. Con el tiempo, el correo electrónico seguirá dando paso a formatos de movimiento más rápido, incluso entre personas de mayor edad.

Las tendencias cambiantes hacen que incluso personas de veintitantos años se sientan viejas y ligeramente desfasadas, o, al menos, atrapadas en medio.

Adam Horowitz, de 23 años, quien es consultor en tecnología en una importante firma de contabilidad en Nueva York, pasa todo el día en el correo electrónico en su oficina. Cuando lo deja atrás, toma el teléfono y se comunica con amistades casi exclusivamente con textos.

No obstante, a veces, se siente atrapado entre ambas cosas, como cuando intercambia textos con sus hermanos menores, entre 12 y 19 años, que tienden a mandar mensajes aún más cortos y rápidos.

“Cuando me envían textos, llegan en un inglés entrecortado. No tengo ni idea de lo que dicen”, acota Horowitz. “Puedo no teclear oraciones completas, pero al menos hay puntuación para transmitir mi idea. Supongo que soy de la vieja escuela”.

“Vamos por un camino en el que estamos perdiendo nuestras habilidades para comunicarnos con la palabra escrita”.
Judith Kallos,
Escritora

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