Viernes 25 de febrero del 2011 | 21:18 The New York Times

Las bases vibratorias ya son una herramienta más en la preparación física

THE NEW YORK TIMES

Anja Burgess demuestra el uso de un aparato vibratorio con el entrenador Don Gadbois  en el Club de Salud Holmes en Chicago (EEUU).

Anja Burgess demuestra el uso de un aparato vibratorio con el entrenador Don Gadbois en el Club de Salud Holmes en Chicago (EEUU).

La idea parece algo tonta, sólo otro ardid para ejercitarse. Pararse unos cuantos minutos sobre una plataforma que vibra. Bajarse y tratar de hacer algo de pesas: unas sentadillas, por ejemplo. O intentar un pequeño esprín. O ver cuán alto se puede saltar. De alguna forma, se supone que se puede levantar pesas más pesadas, esprintar más rápido o saltar más alto. Sin embargo, quizá no sea tan tonto, dicen fisiólogos del ejercicio. Aunque no saben por qué deberían funcionar las vibraciones, investigadores reportan que realmente parecen mejorar en algo el desempeño en los siguientes minutos después de que una persona se baja del aparato.

No obstante, el problema es que hay poco consenso en cuanto a cuán rápidas deberían ser las vibraciones y en qué dirección se supone que deberían vibrar las plataformas. No se ha podido mostrar ninguno de los efectos de las vibraciones en algunos estudios. Y también está la cuestión de qué exactamente les hacen a los músculos y nervios.

“Desde luego que intriga, y una gran parte de la evidencia sustentaría que sucede algo”, observó Lee E. Brown, el director del Centro para el Rendimiento Deportivo de la Universidad Estatal de California, Fullerton. Sin embargo, agregó: “Todavía tratamos de dilucidar exactamente cuál es el mecanismo”.

Entre tanto, varias compañías fabrican las plataformas vibratorias, y las usan gimnasios y algunos atletas.

Una de ellas, Power Plate, proclama que estrellas como Serena Williams y Justin Morneau, de los Gemelos de Minnesota, se entrenan con su aparato. Una recomendación sobre Wave, otra compañía, dice que los equipos estadounidenses de esquí y “snowboard” utilizaron sus bases vibratorias para entrenar para los Juegos Olímpicos de Invierno en 2010.

Sin embargo, los investigadores son cautelosos. “Hay algo”, dijo William J. Kraemer, un catedrático de Quinesiología en la Universidad de Connecticut y editor en jefe de The Journal of Strength & Conditioning Research, y denominó a las vibraciones “otra herramienta” para la preparación atlética. Sin embargo, agregó que otros métodos podrían producir los mismos resultados o mejores.

“Si piensas en la preparación como una caja de herramientas, hay muchas”, señaló. “Pero cuando las compañías venden algo, quieren aparentar que una herramienta hace todo”.

Expertos que han probado las plataformas las describen en formas diferentes. La sensación no se parece a usar una taladro, dijo Hugh Lamont, un biomecánico del deporte en la Universidad Estatal del Este de Tennessee. La mayoría de las bases vibratorias se mueve no más de 50 veces por segundo y las vibraciones se sienten como cuando uno está sentado sobre la rueda de un autobús, dijo Lamont.

Otros dicen que las vibraciones les recuerdan el descenso en esquís – sienten el mismo tipo de movimiento en piernas y pies. Para Jeffrey M. McBride, un catedrático adjunto de Biomecánica que es director del laboratorio neuromuscular en la Universidad Estatal de los Apalaches en Boone, Carolina del Norte, la palabra que le viene a la mente es “extraño”.

“Puedes sentir la contracción en los músculos”, dijo. “Cansa un poco”. Sin embargo, si hay un efecto, dijeron los investigadores, parece ser efímero. La gente parece esprintar un poco más rápido inmediatamente después de bajarse de la plataforma. También pareciera poder saltar un poco más alto. Las vibraciones también parecen ayudar a las personas a calentarse antes de hacer un ejercicio más extenuante.

“El efecto pasa muy rápido”, dijo Brown. “No hablamos de usarlo para jugar un partido de futbol de 90 minutos. Un esprín y ya no habría efecto. Se jugaría un minuto y todavía quedarían 89”.

Sin embargo, podría marcar una diferencia, dijo, si un atleta está a punto de tirar un penalti en el futbol o batear en el béisbol.

Y Michael G. Bemben, el director de ciencia del ejercicio en la Universidad de Oklahoma, dijo que “una idea es que si se es, por decir, alguien que salta alto en el tercer intento en los Juegos Olímpicos, y se está en dos metros, cinco centímetros, y se necesitan dos metros, ocho, esto podría dar la potencia para ese salto”.

Investigadores dicen que sólo pueden conjeturar por qué las vibraciones podrían mejorar el desempeño. Su principal hipótesis es que de alguna forma imitan el efecto de realizar una tarea fácil después de una más difícil, una técnica simple usada por años.

“Si se levanta algo pesado y después algo considerablemente más ligero”, explicó Lamont, “es posible que podrías superar el peso más ligero”.

O, si se quiere saltar, continuó, primero se podría poner un peso enorme en la barra de entrenamiento, hacer un cuarto de sentadilla, y durante tres a cinco segundos, tratar de subir y levantar el peso. Se estaría haciendo una contracción isométrica en los músculos de las piernas. Después, es posible que se salte más alto.

¿Acaso importa? ¿Por qué no sólo calentar en forma normal, o hacer contracciones isométricas antes de saltar, o levantar mucho peso antes de tratar con uno más ligero? ¿O por qué no combinar todo y calentarse en una plataforma vibratoria, o tratar contracciones isométricas entre periodos de vibración?

Investigadores ya pensaron en eso, y dicen que lo están investigando.  Entre tanto, dicen, la gente debería ser debidamente escéptica sobre los efectos de pararse en una plataforma vibratoria. “No sabemos mucho sobre recomendarla”, dijo Kraemer. “Allí está el problema”.

Sin embargo, se usa muchas veces sin entender cómo hacerlo mejor o cuáles serán los efectos a largo plazo. “La investigación”, señaló Kraemer, “está tratando de ponerse al día”. 

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