Martes 02 de octubre del 2012 | 17:26 The New York Times

Un desteñido trozo de papiro se refiere a la esposa de Jesús

The New York Times Service | CAMBRIDGE, EE.UU.

Una historiadora del cristianismo temprano en la Escuela de la Divinidad de Harvard ha identificado un trozo de papiro que dice fue escrito en copto en el siglo IV y contiene una frase nunca vista en ninguna pieza de las Escrituras: “Jesús les dijo: 'Mi esposa.'”.

El desteñido fragmento de papiro es más pequeño que una tarjeta de presentación, con ocho líneas de un lado, en tinta negra legible bajo una lupa. Justo debajo de la línea sobre que Jesús tenía esposa, el papiro incluye una segunda cláusula provocadora que supuestamente dice que “ella podrá ser mi discípula”.

El descubrimiento fue hecho público en Roma recientemente en una reunión internacional de expertos en copto por la historiadora Karen L. King, que ha publicado varios libros sobre nuevos descubrimientos del Evangelio y es la primera mujer en ocupar el puesto permanente más antiguo de Estados Unidos, la cátedra Hollis de divinidad.

La procedencia del fragmento de papiro es un misterio, y su dueño ha pedido permanecer en el anonimato. Hasta recientemente, King había mostrado el fragmento solo a un pequeño círculo de expertos en papirología y lingüística copta, que concluyeron que es muy probable que no sea una falsificación. Pero ella y sus colaboradores dicen que están ansiosos de que más expertos lo analicen y quizá contradigan sus conclusiones.

Incluso con muchas preguntas sin resolver, el descubrimiento pudiera reencender el debate sobre si Jesús estaba casado, si María Magdalena era su esposa y si tuvo una discípula. Estos debates se remontan a los primeros siglos del cristianismo, dicen expertos. Pero son relevantes actualmente, cuando el cristianismo global está agitado en torno al lugar de las mujeres en el ministerio y los límites del matrimonio.

La discusión es particularmente animada en la Iglesia Católica Romana, donde pese a llamados al cambio, el Vaticano ha reiterado la doctrina de que el sacerdocio no puede ser abierto a las mujeres y los hombres casados debido al modelo establecido por Jesús.

King ofreció recientemente una entrevista y mostró el fragmento de papiro, encapsulado en cristal, a reporteros de The New York Times, The Boston Globe y Harvard Magazine en su oficina en una buhardilla de la torre de la Escuela de la Divinidad de Harvard.

Repetidamente advirtió que este fragmento no debería ser tomado como prueba de que Jesús, el personaje histórico, realmente estuvo casado. El texto probablemente fue escrito siglos después de que vivió Jesús, y toda la demás literatura cristiana anterior e históricamente confiable no dice nada al respecto, afirmó.

Pero el descubrimiento es emocionante, dijo King, porque es la primera declaración conocida de la antigüedad que se refiere a Jesús hablando de una esposa. Ofrece evidencia adicional de que hubo una discusión activa entre los primeros cristianos sobre si Jesús era célibe o estaba casado, y qué vía elegirían sus seguidores.

“Este fragmento sugiere que algunos primeros cristianos tenían la tradición de que Jesús estuvo casado”, dijo King. “Hubo, ya sabemos, una controversia en el siglo II sobre si Jesús estuvo casado, aunada a un debate sobre si los cristianos deberían casarse y tener relaciones sexuales”.

King se enteró de lo que llama “El Evangelio de la Esposa de Jesús” cuando recibió un correo electrónico en 2010 de un coleccionista privado que le pidió traducirlo. King, de 58 años de edad, se especializa en literatura copta, y ha escrito libros sobre el Evangelio de Judas, el Evangelio de María de Magdala, el Gnosticismo y las mujeres en la antigüedad.

El dueño, que tiene una colección de papiros griegos, coptos y árabes, no está dispuesto a que se le identifique por nombre, nacionalidad o ubicación, porque, dijo King, “no quiere ser perseguido por personas que quieran comprarlo”.

Se desconoce cuándo, dónde o cómo fue descubierto el fragmento. El coleccionista lo compró con un lote de papiros en 1997 al dueño anterior, un alemán. Venía con una nota manuscrita en alemán que menciona a un profesor de egiptología en Berlín, ahora difunto, y lo citaba llamando al fragmento “el único ejemplo” de un texto en el cual Jesús afirma tener esposa.

El dueño llevó el fragmento a la Escuela de la Divinidad en diciembre de 2011 y se lo dejó a King. En marzo, ella llevó el fragmento en su bolso rojo a Nueva York para mostrarlo a dos colegas, ambos papirólogos: Roger Bagnall, director del Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo, en la Universidad de Nueva York, y AnneMarie Luijendijk, profesora asociada de religión en la Universidad de Princeton.

Ellos examinaron el fragmento bajo mucho aumento. Era muy pequeño; sólo cuatro por ocho centímetros. Los caracteres estaban manchados y eran irregulares, la mano de un amateur, pero eso no era inusual en esa época, cuando muchos cristianos eran pobres y se les perseguía.

Estaba escrito en copto, un lenguaje egipcio que usa caracteres griegos; y más precisamente en copto sahídico, un dialecto del sur de Egipto, dijo Luijendijk en una entrevista.

Lo que los convenció de que era probablemente genuino fue el desvanecimiento de la tinta sobre las fibras del papiro, y los rastros de tinta adheridos a las fibras dobladas en las orillas rasgadas. El anverso está tan desteñido que sólo son visibles cinco palabras, una sólo en parte: “mi mad((re))”, “tres”, “en adelante”.

“Sería imposible de falsificar”, dijo Luijendijk, que contribuyó al artículo de King.

Bagnall razonó que un falsificador tenía que haber sido experto en gramática, caligrafía e ideas coptas. La mayoría de las falsificaciones que ha visto eran nada más que sandeces. Y si fuera una falsificación destinada a causar sensación o enriquecer a alguien, ¿por qué tenerlo en la oscuridad por tantos años?

“Es difícil crear un argumento que sea totalmente plausible en el cual alguien falsifica algo como esto. El mundo realmente no está plagado de papirólogos deshonestos”, dijo Bagnall.

La pieza está desgarrada en un rectángulo, de manera que al documento le falta su texto adyacente a la izquierda, la derecha, arriba y abajo; muy probablemente por obra de un comerciante que dividió la pieza más grande para maximizar sus utilidades, dijo Bagnall.

Por lo tanto, falta mucho de su contexto. Pero King quedó impresionada por frases en el fragmento como “Mi madre me dio la vida”, y “María es digna de ello”, que parecen sacadas de los Evangelios de Tomás y María. Expertos creen que fueron escritas a fines del siglo II y traducidas al copto. Ella conjetura que este fragmento también está copiado de un texto griego del siglo II.

El significado de las palabras “mi esposa” está más allá de toda duda, dijo King. “Estas palabras no pueden significar nada más”. El texto más allá de “mi esposa” está cortado.

King no ha hecho que se date la tinta usando la prueba del carbono. Dijo que eso requeriría raspar demasiado, destruyendo la reliquia. Aún planea hacer que se examine la tinta en un espectroscopio, el cual pudiera determinar aproximadamente su antigüedad por medio de su composición química.

King presentó su artículo a The Harvard Theological Review, que pidió que tres expertos lo revisaran. Dos cuestionaron su autenticidad, pero habían visto sólo fotografías de baja resolución del fragmento y no tenían conocimiento e que papirólogos expertos habían visto el fragmento real y lo habían considerado genuino, dijo King. Uno de los dos cuestionó la gramática, la traducción y la interpretación.

Ariel Shisha-Halevy, un eminente lingüista copto en la Universidad Hebrea en Jerusalén, fue consultado, y dijo en un correo electrónico en septiembre: “Creo – en base al lenguaje y la gramática – que el texto es auténtico”.

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