Martes 11 de diciembre del 2012 | 18:40 The New York Times

Hacer aplicaciones puede ser una manera difícil de ganarse la vida

The New York Times Service | ROSEDALE, Maryland

Como la economía estadounidense ha estado produciendo pocas buenas oportunidades en los últimos años, hay un debate sobre cuán real, y duradero, pudiera ser el aumento en el empleo en aplicaciones.

Como la economía estadounidense ha estado produciendo pocas buenas oportunidades en los últimos años, hay un debate sobre cuán real, y duradero, pudiera ser el aumento en el empleo en aplicaciones.

Shawn y Stephanie Grimes pasaron gran parte de los últimos dos años persiguiendo su sueño de hacer investigación y desarrollo para Apple, la empresa más exitosa del mundo.

Pero realmente no tenían empleos en Apple. Era un trabajo independiente que no incluía nada en forma de ingresos regulares, seguro de salud o plan de retiro. En vez de ello, los Grimes trataron de prepararse invirtiendo voluntariamente, incluso ansiosamente, casi todo lo que pudieron.

Vendieron uno de sus autos, dieron algunas posesiones a familiares y vendieron otras en una venta de garaje, rentaron su casa de seis recámaras y se quedaron con la familia por un tiempo. Incluso echaron mano del plan de retiro de Shawn Grimes.

“Eso no nos quitó el sueño”, dijo Shawn Grimes, de 32 años de edad. “Me retiraré cuando me muera”.

El campo elegido por la pareja es tan nuevo que ni siquiera existía hace unos años: crear aplicaciones de software para dispositivos móviles como el iPhone o el iPad. Aun cuando el desempleo permanecía obstinadamente alto y la economía luchaba por salir de debajo de la sombra de la recesión, las filas de los ingenieros de software computacional, incluidos los creadores de aplicaciones, aumentaron en casi 8 por ciento en 2010 a más de un millón, según los datos gubernamentales disponibles más recientes para esa categoría. Estos ingenieros de software ahora superan a los granjeros y casi están a la par de los abogados.

Al igual que el Internet desencadenó el auge de las empresas punto-com hace 15 años, las aplicaciones han inspirado a una nueva clase de emprendedores. Estos innovadores han convertido los teléfonos celulares y las tabletas en herramientas para descubrir, organizar y controlar el mundo, engendrando una industria multimillonaria en dólares virtualmente de la noche a la mañana. El iPhone y el iPad tienen unas 700.000 aplicaciones, desde Instagram hasta Angry Birds.

Sin embargo, como la economía estadounidense ha estado produciendo pocas buenas oportunidades en los últimos años, hay un debate sobre cuán real, y duradero, pudiera ser el aumento en el empleo en aplicaciones.
Pese a los rumores de hordas de programadores de moda que inician empresas de un millón de dólares desde la mesa de su cocina, sólo una pequeña minoría de desarrolladores realmente se gana la vida creando sus propias aplicaciones, según sondeos y expertos. Los Grimes empezaron su aventura con grandes esperanzas, pero sus aplicaciones, la mayoría de ellas para niños pequeños, no surgieron con la suficiente rapidez o se vendieron con la suficiente celeridad.

Y programar no es una habilidad que cualquiera pueda aprender. Aunque las personas ya empleadas en empleos de tecnología han añadido creación de aplicaciones a sus currículos, la profesión ofrece pocas opciones a la mayoría de los trabajadores desempleados, subempleados y desalentados.

Creador exitoso
Una historia de éxito es Ethan Nicholas, que ganó más de un millón de dólares en 2009 después de crear un juego para el iPhone. Pero dice que el mundo de la creación de aplicaciones ha experimentado cambios tectónicos desde entonces.

“¿Puede alguien dejar todo y empezar a crear aplicaciones? Seguro”, dijo Nicholas, de 34 años de edad, quien renunció a su empleo para crear aplicaciones después de que iShoot, un juego de artillería, se convirtió en una sensación. “¿Pueden empezar creando buenas aplicaciones? No muy a menudo, no. Yo tuve suerte con iShoot, porque en ese entonces una aplicación decente aún podía tener éxito. Pero la competencia es más feroz en estos días, y ser decente no es lo suficientemente bueno”.

El auge en las aplicaciones ocurre mientras los economistas están debatiendo la naturaleza cambiante del trabajo, el cual la tecnología está reformando a una velocidad acelerada. El cambio, en cierta forma reminiscente de la mecanización de la agricultura hace un siglo, empezó su fase más turbulenta con la migración de la manufactura tecnológica a lugares como China. Ahora los empleos de servicio e incluso de oficina, como los archivistas y los especialistas en alimentación de datos o el personal de apoyo administrativo y los dibujantes mecánicos, están desapareciendo.

“La tecnología está siempre destruyendo empleos y siempre creando empleos, pero en los últimos años la destrucción ha estado sucediendo más rápidamente que la creación”, dijo Erik Brynjolfsson, economista y directo del Centro para Empresas Digitales del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, la transición digital está creando enorme riqueza y oportunidad. Cuatro de las compañías estadounidenses más valiosas – Apple, Google, Microsoft e IBM – están arraigadas en la tecnología. Y fue Apple, más que cualquier otra compañía, la que desencadenó la revolución de aplicaciones con el iPhone y el iPad. Desde que Apple dio el banderazo de salida a los codificadores independientes del mundo para que construyeran aplicaciones hace cuatro años, les ha pagado más de 6.500 millones de dólares en regalías.

El año pasado, los especialistas en estadísticas federales estadounidenses cambiaron el título y la composición exacta de una subcategoría de empleos para reflejar la nueva prominencia de las aplicaciones. Y la industria tecnológica ha empezado a hacer afirmaciones sobre la forma en que las aplicaciones están contribuyendo a la economía en general.

Un estudio comisionado por el grupo activista tecnológico TechNet encontró que la “economía de las aplicaciones” – que incluye a Apple, Facebook, Android de Google y otras plataformas de aplicaciones – era responsable, directa e indirectamente, de 466.000 empleos. El estudio utilizó una metodología que revisó los anuncios de empleos en Internet.

Usando la misma metodología, Apple anunció en noviembre que su negocio de aplicaciones había generado 291.250 empleos para la economía de Estados Unidos, tan variados como desarrolladores y choferes de servicios de mensajería. Esa cifra aumentó 39 por ciento en menos de un año. Durante ese tiempo, el número de desarrolladores estadounidenses que pagó la tarifa anual de 99 dólares para registrarse con Apple aumentó 10 por ciento a 275,000. Algunos de estos desarrolladores registrados tienen empleos de tiempo completo haciendo algo más y crean aplicaciones en su tiempo libre.

Apple se ha vuelto cada vez más asertivo en la promoción de los beneficios económicos de las aplicaciones conforme su propia riqueza y prominencia ha crecido y sus prácticas de empleo y otras empresariales han caído bajo escrutinio. La compañía emitió una declaración para este artículo diciendo que estaba “increíblemente orgullosa de las oportunidades que App Store ofrece a los desarrolladores de todos tamaños”, pero declinó responder preguntas.

En la reunión anual de la compañía esta primavera, el director ejecutivo, Timothy D. Cook, señaló que hace apenas unos años “aplicación móvil” ni siquiera formaba parte del vocabulario de la gente. “Ahora hay este enorme y enteramente nuevo segmento de empleos que no existía antes”, dijo. “Apple se ha convertido en una plataforma de empleos”.

Michael Mandel, el economista que realizó el estudio de TechNet, dijo que era problemático desglosar los datos de empleos como Apple había hecho. “El tipo que crea una aplicación para Apple un día creará una aplicación para Android al día siguiente”, dijo. “No se pueden sumar todas las cifras de cada estudio para obtener el número total de empleos”.

Para muchos de los desarrolladores que no trabajan en compañías tradicionales, además, “empleo” es un término equivocado. Streaming Color Studios, un desarrollador de juegos, hizo un sondeo entre creadores de juegos a fines del año pasado. Los 252 encuestados, aunque no una muestra científicamente válida y restringida a un segmento del mercado de aplicaciones, indicaron lo que muchas personas sospechaban: El mundo de las aplicaciones es una ecología inclinada fuertemente hacia unos cuantos ganadores.

Una cuarta parte de los encuestados dijo que había ganado menos de 200 dólares en ingresos a través de Apple. Una cuarta parte había ganado más de 30,000 dólares, y un 4 por ciento había ganado más de un millón de dólares.

Algunas aplicaciones han tenido un éxito enorme, incluida Instagram, la aplicación para compartir fotografías que fue comprada por Facebook en abril por 1.000 millones de dólares. Cuando los desarrolladores de aplicaciones sueñan, lo hacen con triunfos como ese.

Sin embargo, la mayoría de los desarrolladores ganan su dinero cuando alguien compra o actualiza su aplicación desde la tienda en línea de Apple, el único lugar donde los consumidores pueden comprar una aplicación de iPhone o iPad.

Apple retiene 30 por ciento de cada venta de aplicaciones. Aunque su reporte de creación de empleos pregona los 6,500 millones de dólares que la compañía ha pagado en regalías, no señala que hasta la mitad de ese dinero ha ido a parar a manos de desarrolladores fuera de Estados Unidos. El pastel, aunque está creciendo rápidamente, es más pequeño de lo que parece.

“Mi suposición es que muy pocos desarrolladores se ganan la vida con sus propias aplicaciones”, dijo Jeff Scott, que dirige el sitio de reseña de aplicaciones de Apple 148Apps.com y da seguimiento de cerca de los acontecimientos en el campo.

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