Domingo 20 de enero del 2013 Salud

Algunos problemas relacionados con el implante de iris

The New York Times Service | NUEVA YORK

No se ha aprobado en Estados Unidos ningún aparato para cambiar cosméticamente el color de los ojos. Hasta ahora no hay pruebas clínicas para estudiar esto, dicen los expertos.

No se ha aprobado en Estados Unidos ningún aparato para cambiar cosméticamente el color de los ojos. Hasta ahora no hay pruebas clínicas para estudiar esto, dicen los expertos.

Anita Adams nació con un ojo verde y uno marrón. Aunque los iris de distinto color, un estado conocido como heterocromia, puede verse exótico en David Bowie y Kate Bosworth, a Adams no le gustaba tenerlos así.

“Quería que mis iris fueran iguales”, dijo Adams de 41 años, quien trabaja como cuidadora de adolescentes en riesgo en Grand Junction, Colorado.

A mediados de 2008, empezó buscar en internet para averiguar si había alguna solución que no fuera los lentes de contacto de colores (que representaron cerca de 20 por ciento del mercado mundial de 7,800 millones de dólares de los lentes de contacto en 2011, según un informe de enero de 2012, publicado por BCC Market Research). Encontró una empresa, New Color Iris, que comercializa un aparato inventado por un oftalmólogo panameño, el doctor Alberto Delray Kahn, con el cual se puede implantar iris artificial o protésico sobre el natural.

El aparato no está aprobado por el Departamento de Alimentos y Narcóticos de Estados Unidos (FDA), ni tampoco hay ningún estudio clínico ni publicaciones revisadas por pares al respecto. Sin embargo, Adams encontró publicaciones en Facebook y testimoniales en YouTube de pacientes cuyos ojos habían pasado de ser marrón apagado a azul hielo, y estaban emocionados con los resultados. En su sitio web,
Kahnmedical.com, Kahn escribió que apoya “los programas para la prevención de la ceguera entre los indígenas kuma y embera de Panamá”, quienes presentan altos índices de albinismo ocular que los hace ser sensibles a la luz.

Adams estaba impresionada. La compañía le solicitó someterse a pruebas rutinarias con su oftalmólogo, quien le dijo que nunca había oído hablar del procedimiento y le aconsejó que no se lo hiciera. Ella no le hizo caso. “Pensé: 'Oh, bueno, como sea’”, contó. “No creo que nada me habría convencido no hacérmelo. En ese momento, ya estaba decidida”.

Adams no es la única en su búsqueda de la simetría, sin importar los riesgos.
El doctor Gregory J. Pamel, un cirujano de córneas y refractivo en la Ciudad de Nueva York, así como profesor adjunto de oftalmología clínica en la Universidad de Nueva York, dijo que durante los dos últimos años ha recibido unas tres llamadas al mes de pacientes que se enteraron por el sitio web que se hacen implantes de iris artificiales por razones médicas. “Quieren participar en las pruebas clínicas y les decía: 'No hay nada disponible en Estados Unidos’”, comentó.

“No se ha aprobado en Estados Unidos ningún aparato para cambiar cosméticamente el color de los ojos. Hasta ahora no hay pruebas clínicas para estudiar esto. No hay nada en el horizonte”.

No obstante, sí hay implantes de iris para pacientes con padecimientos graves, como aniridia, una ausencia, parcial o total, hereditaria del iris, que están disponibles de conformidad con una disposición especial de “uso compasivo” del Departamento de Alimentos y Fármacos. Dicha disposición permite que se trate a los pacientes con padecimiento graves o que ponen en riesgo a la vida con aparatos aún no aprobados por el FDA, pero “sólo podemos usarlos para personas que padecen un trauma”, notó Pamel. “Yo dudaría mucho y sería muy escéptico sobre cualquier tecnología que supuestamente cambia el color del iris por razones cosméticas”.

El doctor Kenneth Steinsapir, un cirujano oculofacial y oftalmólogo en Los Angeles, también recibió llamadas de pacientes que querían cambiarse el color de los ojos, así es que comenzó a investigar a New Color Iris. No encontró ningún informe positivo, pero sí halló diversos estudios que reportan complicaciones graves. En julio de 2010, escribió en su sitio web, lidlift.com, al respecto. “Se ha demostrado que el disco de color que se coloca en el ojo causa daños”, escribió. “Si no se es albino, que se carece de pigmento en el iris, o no se tiene una parte de él, ya sea por defecto de nacimiento o por un trauma, entonces, no existe ninguna razón médica imperiosa para hacerse la operación”.

Sin embargo, Adams estaba determinada a arreglarse lo que percibía como imperfección. En septiembre de 2008, transfirió casi 2.000 dólares a New Color Iris y un mes después voló con su madre a Panamá (ella pagó los boletos de avión). Le dijeron que no habría complicaciones a causa de la operación, como no fuera un ligero riesgo de glaucoma. Firmó un formulario de consentimiento, pagó 5.000 dólares más y se sometió a un procedimiento quirúrgico de 15 minutos.

Durante dos días, la visión de Adams estuvo borrosa, lo que le dijeron que era normal. Para el tercero, podía ver lo suficientemente bien como para recorrer la ciudad. “En ese momento, me sentía feliz con la experiencia”, dijo.

Apareció en “Inside Edition” para hablar de lo encantada que estaba, por lo que New Color Iris le pagó 500 dólares, según contó, y le prometió otros 500 dólares por cada presentación futura en los medios. También permitió que la compañía usara su imagen en su sitio web y en YouTube.

Adams estuvo satisfecha con sus iris iguales durante unos dos años. Sin embargo, en el otoño de 2010, contó, su visión se volvió “manchada”, y “estaba aterrada de quedarme ciega”. Trató de contactarse con Khan en repetidas ocasiones, así como con la compañía en Nueva York, pero no recibió ninguna respuesta, según dijo. Abrió una página en Facebook (que ya quitó) en la que resaltaba su experiencia negativa y notaba que otras personas habían compartido historias similares.

Cuando volvió a entrar en el sitio web de New Color Iris, la redirigieron a otro, Brightocular.com, que comercializaba otro implante para cambiar cosméticamente el color de los ojos y presentaban más testimoniales entusiastas.

Adams dijo que estableció contacto usando un nombre falso y le dijeron que el procedimiento se hacía en Estambul y que pronto lo habría “en toda Europa”, así como que la compañía no estaba afiliada a New Color Iris. Convencida de la falsedad, contactó a Steinsapir en febrero de 2011 y él empezó a bloguear sobre una posible relación entre ambas empresas. El 16 de agosto de 2011, Steinsapir recibió una carta certificada de Kevin J. Abruzzese, un abogado de Mineola, Nueva York, en representación de Stellar Devices, la propietaria de la marca registrada de Brightocular, para negar cualquier asociación entre las dos compañías. En la carta también se asevera que Stellar Devices trabajaba con Minnesota Eye Consultants en Minneapolis, para conseguir “la aprobación compasiva del FDA para un paciente con aniridia”, y ordenaba al doctor que quitara “cualquiera y todos los contenidos difamatorios” sobre Brightocular.

Aún escéptico, Steinsapir encontró la marca registrada Brightocular, presentada originalmente el 18 de marzo de 2010 y otorgada el 19 de abril de 2011. Sin embargo, la compañía a la que concedió la marca registrada no era Stellar Devices, sino New Color Iris. Lo que es más, New Color Iris y Stellar Devices compartían la misma dirección en la Ciudad de Nueva York. Steinsapir publicó después sus hallazgos. Dijo que también hizo los arreglos para operar a personas que se habían hecho el cambio de color del iris y necesitaban ayuda urgente.

En entrevista telefónica, Abruzzese dijo que trabajó en forma intermitente con Brightocular, pero no quiso comentar más. En un correo electrónico posterior, escribió que: “La carta que mi oficina envió al doctor Steinsapir responde a todas sus preguntas”.

David Kaiser, el gerente de relaciones con el cliente en Brightocular en Nueva York, dijo por teléfono que la compañía no está afiliada “de ninguna forma” a New Color Iris y escribió en un correo electrónico que “actualmente está en proceso de” recibir la aprobación del FDA. (Synim Rivers, una portavoz del FDA, dijo que la dependencia no puede confirmar la existencia ni comentar sobre aplicaciones de productos pendientes.)
Sin embargo, en una búsqueda en internet de los registros de marcas registradas, se encontró que New Color Iris registró la marca registrada Brightocular para Stellar Devices el 24 de julio de 2012. Y David Hardten, el director del departamento de investigación de Minnesota Eye Consultants, dijo que nunca ha usado a Stellar Devices y no trabaja con ella.

El doctor Mohammed ElMallah, un oftalmólogo de Ocala, Florida, especializado en cirugía de glaucoma y cataratas, dijo que hace poco le extrajo unos implantes de New Color Iris a una paciente que se habría quedado ciega de no hacerlo. “Quizá no en un mes, pero probablemente en uno o dos años”, dijo. “Lo más probable es que vaya a tener que usar gotas contra el glaucoma por el resto de su vida”.

El doctor James Tsai, un oftalmólogo y especialista en glaucoma en la Universidad de Yale, ha publicado artículos sobre los resultados negativos de este tipo de operaciones. “En algunas discusiones en internet se dice que el procedimiento es seguro y que 'la tecnología utilizada es similar a la que se usa para tratar las cataratas’; lo que es impreciso y engañoso”, dijo.

Tsai ha trabajado con la Academia Estadounidense de Oftalmología y la Sociedad Estadounidense de Glaucoma para tratar de prohibir la cirugía. En su sitio web, la Academia advierte que la operación de implante ocular – originalmente diseñada para tratar a personas cuyos iris no se desarrollaron normalmente, y no por razones cosméticas – puede causar una presión elevada dentro del ojo que puede provocar glaucoma, cataratas, lesión en las córneas, así como la reducción en la visión o la ceguera.

En cuanto a Adams, a quien se le diagnosticaron cataratas y glaucoma, le extrajeron los implantes a principios de 2011 con un costo de 5.000 dólares, mismos que no cubría el seguro. Dijo que su visión mejoró, pero no quedó como antes. “Mis pupilas están algo alargadas en lugar de redondas, y rayadas las córneas, por lo que no puedo usar lentes de contacto”, contó. Y los ojos regresaron a sus colores distintos.

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