Viernes 08 de febrero del 2013 Salud

Salud personal, reconsiderando la necesidad de revisiones anuales de salud

The New York Times Service

“Vaya Más Allá de La Revisión Anual de Salud de su Padre. Viva Más, Siéntase Mejor”. Este argumento de ventas para el “examen integral” del Centro de Longevidad de Princeton promete, por 5.300 dólares, llevar “su salud más allá del examen anual de salud”. Sin embargo, difícilmente es una certeza que esta revisión de todo el día, así como otras menos incluyentes, marque una diferencia significativa para la salud o meramente de tranquilidad a los preocupados.

Entre facultativos, investigadores y aseguradoras prevalece un debate con respecto a si las revisiones con regularidad verdaderamente reducen las probabilidades de caer enfermo de gravedad o morir de una enfermedad que habría sido tratable de haberse  detectado antes.

Nadie pone en duda la importancia de exámenes con regularidad para bebes, niños y mujeres embarazadas, así como el valor protector de exámenes específicos, como el del Papanicolaou para mujeres sexualmente activas y la colonoscopía para personas mayores de 50 años. Sin embargo, los argumentos en  contra del examen anual de salud para todos los adultos han sido impulsados por un número creciente de estudios que no lograron encontrar un beneficio médico.

Algunos expertos destacan que cuando algo al parecer anormal es captado durante un examen de rutina, el resultado es angustia psicológica para el paciente, pruebas ulteriores que pudieran hacer más mal que bien, así como mayores gastos médicos.
“Una parte del problema de buscar anormalidades en personas perfectamente bien es que, pues, muchos de nosotros las tenemos”, escribió la Dra. Margaret McCartney, facultativa escocesa, en el The Daily Mail, periódico británico, “En su mayoría, no nos harán daño alguno”.

Citó la saga médica de Brian Mulroney, un ex primer ministro de Canadá. Una tomografía practicada como parte de una revisión general en 2005 reveló dos pequeñas masas en los pulmones de Mulroney. Tras una cirugía, padeció inflamación de páncreas, lo cual lo llevó a la unidad de cuidado intensivo. Pasó seis semanas en el hospital, siendo reingresado un mes más tarde para quitarle un quiste en el páncreas, ocasionado por la inflamación.

Los bultos en sus pulmones, por cierto, eran benignos. Pero, usted pudiera preguntarse, ¿qué tal si los bultos de Mulroney hubieran sido cáncer? ¿Acaso ese descubrimiento durante un examen de rutina pudiera no haberle salvado la vida?
Pese a la lógica, el interrogante de los beneficios versus los riesgos a partir de exámenes de rutina solo pueden ser respondidos mediante una investigación científica bien diseñada.

Ahora es de importancia particular definir el valor de una revisión física de rutina - determinar quién debería someterse a ella y con cuánta frecuencia - porque la Ley de Atención de Salud Accesible sumará aproximadamente 30 millones de personas a la lista de los asegurados médicos, muchos de los cuales serán elegibles para cuidado preventivo ordenado por el gobierno a través de un examen anual.

El Dr. Ateev Mehrotra de la Facultad de Medicinas de la Universidad de Pittsburg, quien dirigió un estudio de revisiones anuales de salud en 2007, informó que, con base en estimados, cada año 44.4 millones de adultos estadounidenses se someten a exámenes preventivos. Concluyó que si cada adulto fuera a practicarse un examen, el sistema de cuidado de salud sería abrumado con 145 millones de visitas más cada año, consumiendo 41 por ciento de todo el tiempo que médicos generales pasan con pacientes.

Ya existe una escasez de ese tipo de médicos y no hay suficientes profesionales de salud de otro tipo - asistentes de médicos y practicantes de enfermería - para cubrir las demandas futuras. Si usted piensa que la espera para ver al médico actualmente es demasiado larga, quizá quisiera empezar a buscar algunas novelas épicas para mantenerse ocupado en la sala de espera en el futuro.

Muy poca gente desafiaría el axioma en el sentido que un gramo de prevención vale un kilo de cura. A falta de evidencia incontrovertible para el examen anual de salud, esta lógica se ha usado desde hace largo tiempo atrás para justificarlo:
Si un examen integral y conversación sobre su bienestar alerta a su médico sobre algún problema de salud que sería mejor resolver tan pronto como sea posible, ¿no es eso mejor que esperar hasta que el problema se vuelva demasiado molesto como para no prestarle atención?

¿Qué tal si usted tiene un mal potencialmente fatal, como enfermedad cardiaca o cáncer, que de otra forma no sería detectado hasta que estuviera bien avanzado o fuera incurable?

¿Y qué no sería de utilidad descubrir factores de riesgo como glucosa elevada en la sangre o colesterol alto que pudiera prevenir una incipiente enfermedad, si son revertidos antes de que causen daño irreparable?

Incluso si no existe un solo beneficio médico, muchos facultativos dicen que las visitas anuales de sus pacientes contribuyen a mantener una relación significativa y alertan a los médicos de cambios en las vidas de los pacientes que pudieran incidir sobre la salud. Además, es una oportunidad de aplicarles a los pacientes las necesarias vacunas y recordarles que se revisen ojos, dientes y piel.

Sin embargo, la recomendación por largo tiempo sacrosanta de que todos deberían someterse a un examen general cada año fue desafiada incluso de nuevo por investigadores del Centro Nórdico Cochrane, en Copenhague.

El equipo de investigación, encabezado por el Dr. Lasse T. Krogsboll, analizó los hallazgos de 14 estudios clínicos diseñados científicamente de revisiones generales de rutina que siguieron a los participantes hasta 22 años. El equipo no encontró beneficio alguno con respecto al riesgo de muerte o seria enfermedad entre personas al parecer saludables que se sometieron a revisiones generales, comparado con personas que no lo hicieron. Sus hallazgos fueron publicados en noviembre en BMJ (anteriormente la Revista Británica de Medicina).

Al presentar su análisis, el equipo danés notó que los exámenes de rutina consisten de “combinaciones de pruebas de detección, pocas de las cuales han sido estudiadas a fondo en estudios al azar”. Entre los daños posibles a raíz de revisiones de salud, enumeraron “diagnósticos excesivos, tratamiento excesivo, aflicción o lesión a raíz de invasivas pruebas de seguimiento, angustia debido a falsos resultados positivos, falsas garantías debido a resultados de estudios falso negativos, efectos psicosociales adversos debido al etiquetado, aunado a dificultades para ser asegurados”.

Lo que es más, escribieron, “es probable que las revisiones generales de salud sean caras y pudieran resultar en oportunidades perdidas para mejorar otras áreas del sector salud”.

En un resumen de sus resultados, informó el equipo, “No encontramos un efecto sobre la mortandad total o por causa específica a partir de revisiones generales de salud en poblaciones adultas no seleccionada por factores de riesgo o enfermedad. Para las causas de muerte con mayores probabilidades de ser influidas por revisiones de salud, la mortandad cardiovascular y la mortandad del cáncer, tampoco hubo reducciones”.

¿Entonces, qué debería hacer la gente para vigilar su salud?

Cada veza que vea a su médico, por cualquier razón, asegúrese de que le revise la presión arterial. Si ha pasado un año o más desde su última prueba de sangre, hágase una nueva.

Mantenga sus vacunas actualizadas, y sométase a las pruebas de detección recomendadas específicamente con base en su edad, sexo y conocidos factores de riesgo, incluyendo su familia e historial médico personal.
Y si desarrolla un síntoma, como dolor inexplicable, dificultad para respirar, problemas digestivos, un bulto, una lesión en la piel que no sana, o fatiga o depresión inusuales, consulte sin demora a su médico. Busque más ayuda si el diagnostico y tratamiento iniciales no logran brindarle alivio.

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