Martes 02 de abril del 2013 | 15:54 The New York Times

Para más mujeres comunes, su corona de gloria viene en una caja

Lauren Lipton/New York Times News Service | NUEVA YORK

Fue el mejor día de mi vida para mi cabello, y lo estuve luciendo, agitando la cabeza como una supermodelo, retorciendo mechones entre mis dedos, admirándome en los escaparates. En casa, mi portero me dijo: “¡Luce bien!” Mi esposo me saludó con “¡Jennifer!”, refiriéndose a Aniston. Mi adolescente murmuró: “Eso es un poco sexy, ¿no?”

Disfruté la atención. Publiqué una foto de mí misma en Facebook. Luego me quité el cabello, lo puse en una caja y me fui a la cama.

Estaba usando una peluca personalizada, cortada y peinada sólo para mí, en un tono castaño miel con sutiles destellos cobrizos. Mi propio cabello delgado y medianamente largo es bastante útil. Pero la peluca, con capas que enmarcaban mi rostro y caían en cascada sobre mis hombres, era su ideal platónico.

Al probarla, temporalmente me uní a una hermandad no oficial de mujeres glamorosas que se ponen y quitan pelucas como si fueran vestidos.

“Todas usan peluca” es una declaración demasiado fuerte, pero más mujeres de lo que uno pudiera pensar recurren a ellas al menos ocasionalmente. Celebridades como Christina Aguilera, Katy Perry y Lady Gaga lograr sus peinados esculturales y de colores alocados con pelucas, y Kim Kardashian ha experimentado con versiones platino y roja; y esas son sólo las celebridades que lo admiten.

Menos públicamente, Britney Spears parece haber estado usando una peluca completa o parcial cuando lució su nuevo color castaño en la noche de los Oscares (su publicista no lo dice). Mujeres de la alta sociedad, modelos y mujeres comunes las usan a hurtadillas, no para disfrazar un cabello delgado o escaso sino por moda y conveniencia.

“No se trata necesariamente de un cabello de mal calidad; se trata realmente del tiempo”, dijo Peter Gray, un estilista comercial y editorial neoyorquino que pasó una noche adaptándome mi peluca (un préstamo que el reutilizará).

Las pelucas de cabello humano (el estándar del oro entre las pelucas) son parte del saco de trucos de Gray para las sesiones fotográficas y las exhibiciones de moda. Pueden ofrecer una nueva apariencia en un instante, sin compromiso ni daño. Pueden lavarse y peinarse con productos comunes y alargarse con extensiones.

“Se han vuelto tan de alta calidad que uno puede estar muy cerca de alguien con una peluca y no notarlo”, dijo.

Estos elementos tienen un alto precio. El estilo que yo probé (realmente llamado Jennifer), de una compañía de Vista, California, Jon Renau, se vende al menudeo en 1.300 dólares. Las pelucas creadas totalmente desde cero pueden costar cinco cifras.

Alrededor de cabeza y media de cabello humano, probablemente procedente de India, Asia o Europa, se utiliza en una peluca decente. Gay dijo: la más elevada calidad proviene de lo que se llama cabello Remy, mechones que han sido mantenidos en la misma dirección después de cortados, al contrario de que hayan sido arrojados a una bolsa descuidadamente. En las pelucas costosas, cada cabello es luego cuidadosamente atado a mano a una gorra tipo tul y puede ser partido en cualquier dirección.

El costo no acaba con la compra de la peluca. A diferencia de las versiones sintéticas, las pelucas de cabello humano llegan sin peinar, para ser cortadas por un estilista, primer en un soporte para pelucas, luego sobre la cabeza de la clienta.

“Es como diseñar un vestido: Se hace a la medida del cuerpo”, dijo Frank Galasso, un estilista de Los Ángeles que adaptó para Kelly Rowland una peluca larga, brillante y ondulante para el almuerzo de Essence Black Women en Hollywood en febrero. Ya que una peluca no crece de nuevo, el trabajo puede ser estresante.

“Uno debe ser muy cuidadoso para no equivocarse”, dijo Galasso. “En ocasiones, se requieren cuatro o cinco cortes para lograr el correcto”.

Después de eso, está el mantenimiento. En el Julien Farel Salon en Nueva York, Andre Davis, un estilista, corta, da color o da mantenimiento a cuatro o cinco pelucas a la semana en promedio.

“La gente las deja, o las traen cuando vienen a arreglar su propio cabello”, dijo.

En una tarde reciente, estaba con Christine Young, una antigua clienta, retirando las extensiones de su cabello a la altura del hombro para ser reemplazadas en una cita posterior. Y un colorista estaba pintando reflejos en la peluca de color champaña y en capas de Young, para que se pareciera más al actual rubio más oscuro de Young. Después de que se terminó con el tinte, David acondicionó la peluca de 5.000 dólares, cortó algunas capas más, la secó y despidió a la clienta y a su peluca bien peinadas.

Young, una atractiva coach de vida, tiene 45 años de edad; su cabello natural no es ni tan rubio ni tan voluminoso como le gustaría, dijo. Gasta entre 8.000 y 10.000 dólares al año en el mantenimiento de su peluca; un capricho, admitió, pero vale la pena. La peluca (Young y David se refieran a la misma como “ella”) es algo seguro si Young no tiene tiempo de arreglarse el cabello después del gimnasio o si no ha podido acudir a su cita para tinte. Su novio sabe sobre la peluca y piensa que es grandiosa, dijo: “No trato de engañarlo. ¿Qué bien haría eso?”

Para algunas aficionadas a las pelucas, sin embargo, ser sinceras puede ser contraproducente. Kim Zolciak, de 34 años de edad, nunca ha mantenido en secreto que usa pelucas.

“Siempre se supo en el programa”, dijo Zolciak, una exintegrante del elenco del programa de reality “The Real Housewives of Atlanta”. (Dejó la serie en diciembre y será protagonista de una próxima nueva serie.)

Zolciak posee unas 60 pelucas en varios largos, texturas y tonos de rubio. Les ha puesto nombres: Demi, Farrah, etc. Incluso está trabajando en su propia línea de pelucas mixtas de cabello humano y sintético, que espera lanzar este año a la venta en alrededor de 400 dólares.

Pero, dijo, las pelucas provocan chismes constantes sobre qué hay debajo. El verano pasado, cansada de la especulación, finalmente apareció al natural en una dramática revelación televisada.

Para que se sepa, su cabello real es largo hasta los hombros, rubio y saludable. Pero incluso eso no ha enderezado las cosas.

“La gente sigue diciendo que yo estaba usando una peluca”, dijo.

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