Miércoles 24 de abril del 2013 | 15:08 The New York Times

Salud personal: demasiadas pastillas durante el embarazo

The New York Times Service

Ahora, ha surgido una nueva inquietud: pasando de largo a sus médicos, cada vez más mujeres están usando Internet para determinar si la medicina que están tomando o están por tomar es segura para el feto.

Ahora, ha surgido una nueva inquietud: pasando de largo a sus médicos, cada vez más mujeres están usando Internet para determinar si la medicina que están tomando o están por tomar es segura para el feto.

El desastre de la talidomida de comienzos de los 60 dejó miles de bebés con extremidades deformes porque sus madres tomaron inocentemente un somnífero que, se creía, era seguro durante el embarazo. En sus bien publicitadas consecuencias, incontables mujeres embarazadas evitaban todo medicamento, temiendo que cualquier fármaco que tomaran podría poner en peligro el desarrollo de sus bebés.

Quedé aterrada en diciembre de 1968 cuando, durante las primeras semanas de mi embarazo, sufrí una neumonía doble y fui atendida con antibióticos y codeína. Antes de tragar una sola dosis, me comuniqué con mi médico obstetra, quien me dijo que tomara lo que se recetaba, “tranquilizándome” en cuanto a que si yo moría de neumonía, para empezar no tendría un bebé.

En las décadas que siguieron, peligros relacionados con el embarazo fueron vinculados con muchas sustancias medicinales: fármacos de prescripción, los de venta sin receta médica y remedios herbales.

Ahora, sin embargo, los hallazgos más recientes sobre el uso de fármacos durante el embarazo han desatado nuevas inquietudes entre expertos. Durante los últimos 30 años, el uso de fármacos de prescripción durante el primer trimestre de embarazo, cuando los órganos fetales se están formando, ha crecido más de 60 por ciento.

Aproximadamente 90 por ciento de las mujeres embarazadas toma al menos un medicamento, en tanto 70 por ciento toma cuando menos un fármaco de prescripción, con base en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Desde finales de los 70, el porcentaje de mujeres encinta que toma cuatro o más medicamentos ha crecido en más del doble. Casi una mujer de cada 10 toma algún remedio herbal durante el primer trimestre. Un número creciente de mujeres embarazadas, ingenuamente suponiendo que es seguro, se automedican con fármacos que se venden sin receta, mismos que en otra época solo se vendían con una prescripción del médico. La Administración de Alimento y Fármacos de EU (FDA) estima que 10 por ciento o más de los defectos de nacimiento resultan de medicamentos tomados durante el embarazo.

“Todo parece indicar que hemos olvidado como sociedad que los fármacos presentan riesgos”, dijo en una entrevista el Dr. Allen A. Mitchell, catedrático de epidemiología y pediatría en las Facultades de Salud Pública y Medicina de la Universidad de Boston. “Muchos medicamentos que no requieren de receta médica fueron creados sin estudios de sus posibles efectos secundarios durante el embarazo”.

El progreso médico ha contribuido a esta tendencia, dijo Mitchell. Diversas condiciones, como la depresión, ahora son reconocidas como enfermedades que ameritan tratamiento; se han desarrollado drogas para tratar condiciones para las cuales no existía tratamiento anteriormente, y algunas enfermedades, como la diabetes Tipo 2 y la hipertensión, se han vuelto más prevalentes.
Ahora, ha surgido una nueva inquietud: pasando de largo a sus médicos, cada vez más mujeres están usando Internet para determinar si la medicina que están tomando o están por tomar es segura para el feto.

Un estudio, publicado en línea el mes pasado en Farmacopidemiología y Seguridad de Fármacos, de supuestas “listas seguras de medicamentos durante el embarazo”, arrojó que en 25 sitios web había estridentes inconsistencias y, a veces, garantías falsas o alarmas fundamentadas en “evidencia insuficiente”.

El informe fue preparado por Cheryl S. Broussard del Centro de Control y Prevención de Enfermedades con coautores de Emory, la Universidad Estatal de Georgia, la Universidad de Columbia Británica y la FDA.
“Entre los medicamentos aprobados para uso en EU de 2000 a 2010, más de 79 por ciento no tenía datos publicados sobre humanos con los cuales evaluar el riesgo teratogénico (potencial de causar defectos congénitos), y 98 por ciento tenía insuficientes datos publicados para representar dicho riesgo”, escribieron los autores.

Sin embargo, eso no impidió que los 25 sitios de Internet presentaran 245 medicamentos como “seguros” para su uso entre mujeres embarazadas, lo cual “pudiera fomentar el uso de medicamentos durante el embarazo incluso cuando no son necesarios”, sugirieron los autores.

Lo que es más, la información a veces era contradictoria. “Veintidós de los productos enumerados como seguros por uno o más sitios fueron declarados no seguros por uno o más de los otros sitios”, arrojó este estudio.

La cuestión de la sincronía a menudo fue pasada por alto. Un fármaco que pudiera interferir con el desarrollo de órganos fetales pudiera no presentar riesgos de seguridad más adelante en el embarazo. O un fármaco que es seguro (por ejemplo, ibuprofeno) en las primeras etapas del embarazo podría volverse un peligro más adelante, si eleva riesgos como sangrado excesivo.

Solo 13 sitios alentaron a las mujeres embarazadas a  que consulten a sus médicos antes de interrumpir o empezar a consumir algún medicamento.
Con frecuencia, los médicos también están poco informados sobre peligros de diversos fármacos relacionados con el embarazo, notaron los autores. A una mujer que conozco le recomendaron que fuera dejando poco a poco un antidepresivo antes de que estuviera encinta, pero a otra le dijeron que siguiera tomándolo a lo largo de su embarazo.

“En muchos casos, la mejor apuesta es que la madre siga tomando su medicación”, dijo el Dr. Siobhan M. Dolan, obstetra  y genetista en el Colegio de Medicina Albert Einstein. Ella dijo que si una mujer está deprimida durante el embarazo, su riesgo de depresión postparto es mayor y pudiera tener dificultad para formar un vínculo con su bebé.

Dolan, quien, con Alice Lesch Kelly, es autora del libro más nuevo de la March of Dimes, “Madre saludable bebé saludable”, hizo énfasis en la importancia de sopesar los beneficios y riesgos en la decisión de si se toma o no medicación durante el embarazo y qué fármacos tomar.

“En anticipación a un embarazo, una mujer que toma más de un fármaco para atender su condición debería intentar reducirlo a un solo agente”, opinó Dolan en una entrevista. “De los diversos medicamentos disponibles para tratar una enfermedad, ¿existe una mejor opción, una con menores probabilidades de causar un problema ya sea para el bebé o la madre?”
Advirtió que no se debe dar por hecho que un remedio con la leyenda “natural” o “herbal” en su etiqueta es seguro. Prácticamente ninguno ha sido sometido a pruebas de seguridad en el embarazo.

Ente los medicamentos que una mujer ciertamente debe evitar, en algunos casos tres meses antes de quedar encinta, están isotretinoína (Accutane y otros) para acné; ácido valproico para convulsiones; litio para desorden bipolar; tetraciclina; e inhibidores de enzima convertidora de angiotensina (ACE) y antagonistas de los receptores de angiotensina para la hipertensión, comentó Dolan.

“Muchos medicamentos que no son recomendados durante el embarazo pueden ser reemplazados con alternativas de bajo riesgo”, escribió. Broussard, quien hizo el estudio de las “listas seguras”, dijo en entrevista: “Hemos oído de mujeres que vieron medicamentos en estas listas y decidieron por cuenta propia que está bien tomarlos. Las mujeres que están embarazadas o incluso pensando en embarazarse deberían hablar directamente con sus médicos antes de tomar lo que sea”.

Un confiable recurso en línea, destacó Mitchell, son hojas de hechos preparadas por la Organización de Especialistas en Información de Teratología, que son actualizadas continuamente.

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